Nunca he llevado un diario y además soy bastante desorganizado e indisciplinado... pero de todas formas me reportaré por aquí de vez en cuando.
miércoles, agosto 01, 2012
Las cucarachas de la colonia Roma
rojas,
voraces,
dueñas de la calle
-de estas calles-.
En su minúsculo mundo
deben ser las asesinas
de insectos menores,
las que le roban la comida a las hormigas.
En nuestro mundo
-sólo un tanto menos insignificante que el suyo-
son las que gobiernan
a nivel de piso
por las tardes
y la noche entera,
hasta que la luz llega
con las pisadas gigantes
de la gente que sale de sus casas
y de más gente que entra a las oficinas,
como si de nosotros fuera
este territorio de restos de comida
-tributo que sin embargo ofrecemos cada día,
religiosamente,
a estas diosas grotescas
a quienes tanto tememos
porque nos sabemos hechos
a su imagen y semejanza-.
Fénix 36
domingo, abril 27, 2008
Pepico, Pepico, Goran Bregović en México (2/6)
Goran Bregović y su Orquesta para Bodas y Funerales se encuentran en México por segunda ocasión. Su primera visita, hace siete meses, tuvo lugar en el marco del Fórum Universal de las Culturas, Monterrey 2007 y esta vez son invitados del Festival de México en el Centro Histórico, que celebra su vigésimo cuarta edición.El músico serbio inauguró el pasado 18 de abril el segmento “Radical Mestizo” del festival, a cargo de José Luis Paredes, “Pacho”, quien es uno de los principales promotores de la visita a México del artista balcánico.
Bregović presentó en el Teatro de la Ciudad el viernes y sábado antepasados el programa “Alcohol”, título de su próxima producción discográfica, llamado así por la relación que tienen las bebidas embriagantes con la música gitana.
“Se bebe cuando se está alegre, lo mismo que cuando hay tristeza y así pasa también con mi música”, explicó Goran en conferencia de prensa, horas antes del primero de sus conciertos en la capital del país.
Además de los conciertos ya mencionados (18 y 19 de abril, en el Teatro de la Ciudad y 27 de abril en la Plaza Santo Domingo), Goran Bregović y sus músicos estuvieron en el Teatro Diana de Guadalajara el miércoles 23 y en la Plaza de la Danza, en Oaxaca, el viernes 25, celebrando los 476 años de esa ciudad.
En esta gira destaca precisamente el ensamble que realizará Bregović con músicos oaxaqueños en su última actuación en México. Goran y los nueve integrantes de su (en esta ocasión reducida) banda, estarán acompañados por más de 40 músicos oaxaqueños (de entre 13 y 22 años), pertenecientes a la Banda Instrumenta Oaxaca.
El experimento tuvo lugar primero el viernes pasado en Oaxaca y se repetirá este domingo en el corazón de la ciudad más grande del mundo. Si el programa es similar, es de esperarse que el concierto lo abra la orquesta oaxaqueña, entonando algunas composiciones regionales y continúe con algunas intervenciones de la misma al lado de Bregović, entre ellas “War” y “Ederlezi”.
En la última parte del concierto, Goran y su orquesta gitana presentarán el resto de su repertorio, unas 20 canciones de los discos “Underground”, “Tiempo de Gitanos”, “Historias y Canciones para Bodas y Funerales” y “Karmen”, su más reciente producción discográfica.
No faltarán, desde luego, canciones como “In The Deathcar”, “Ausencia”, “Underground-Tango”, “Cajesukarije-Cocek”, “Mesecina”, “Ya Ya (Ringe Ringe Raja)”, “Borino Oro”, “So Nevo Si”, “Gas, Gas”, “Pampur Galbeno”, “Bijav” (con su mención especial para nuestro país, entonada por Alen Ademovic) y el cierre frenético de “Kalasnjikov”, para entonces ya con una plaza a reventar, gitana y saltarina, feliz por ver a Goran Bregović en vivo y al mismo tiempo nostálgica por su inminente partida.
domingo, marzo 23, 2008
Casa Dónde: Polka, Punk, Destruye
El 8 de marzo pasado, Polka Madre y la Comezón presentó su disco “Casa Dónde”, en la bodega de un local llamado Los Machetes, en la colonia Guerrero de la ciudad de México. Esta es mi croniquita de ese día, más bien noche, que terminó o mejor dicho se prolongó horas después a un costado de la Alameda de Santa María La Ribera.
In The Deathcar (Primero el Contexto)
Polka Madre es una banda de punk gitano, formada por tres músicos mexicanos, un finlandés y un norteamericano; que son, en ese orden, Marina de Ita (acordeón y teclados), Enrique Pérez (clarinete), Raymundo Vera (batería), Eric Bergman (guitarra y voz) y Andrew Cameron (bajo y voz).
Formados en 2004 (no tan oficialmente), acostumbraban reunirse al sur de la ciudad, allá por Taxqueña, en lo que se conocía como los “jueves de Kramer” y tocar entre amigos música de Europa del Este, gitana, judía, polaca y escandinava.
En 2005 empezaron a tocar más en forma en diversos lugares de la ciudad y del interior del país y pronto participaron en festivales y ciudades europeos y de Estados Unidos, donde hoy son muy requeridos por comunidades punk.
Me Cago En El Amor (Más Antecedentes)
Yo los conocí hace dos o tres años, en un bar del Centro al que me llevó una amiga por casualidad. Como soy seguidor de Emir Kusturica, el conecte fue inmediato. Después de oír “Toca Mi Cuerpo”, “Circo del Siglo” y los covers a Goran Bregovic e Iggy Pop (“In The Deatchcar”), Tom Waits (“Tango”) y Tonino Carotone (“Me Cago en el Amor”) me volví fan.
Hasta entonces no sabía de nadie que también oyera música gitana balcánica, tampoco había escuchado en vivo soundtracks de películas de Kusturica y Jim Jarmusch (“Sueños de Arizona” y “Vacaciones Permanentes”, en este caso). Alguna vez, en la cafetería de la Facultad de Filosofía y Letras, un fin de semestre, alguien me dio un flyer de una fiesta en donde tocarían música balcánica y no sé por qué sospecho que si hubiera ido los habría conocido ahí, pero no fui (buscaré el papelito que, estoy seguro, guardé como una curiosidad).
El caso es que la música de Polka Madre me gusta por original; sí es punk, pero diferente, sí es gitana, pero como reinventada desde acá, de América, de México, del DF, de Taxqueña, de Kramer, de las calles de cualquier ciudad a las cuatro de la mañana.
Ese primer día de conocerlos me hice de una copia de “Polka Madre y la Comezón en Vivo”, un disquito envuelto en dos tapas de cartón (cartón-cartón), con los temas de las canciones escritos a mano y pintado también artesanalmente. Los busqué en el myspace y pronto fui a todo lugar donde se presentaban, porque ya los sentía como iguales míos.
Tiempo después salió “Infausta Noticia”, un disco más en forma, con las canciones mejor grabadas (el otro era en vivo y no se escuchaba muy bien) y también lo conseguí con Marina. Ahora tengo “Casa Dónde” (el nombre, “Where House”, tiene su anécdota), ejemplar que también es como de colección, porque a decir verdad el disco-disco no estuvo listo para su presentación oficial y a cambio se editaron algunas decenas de copias sin serigrafía.
Gitanas Mojadas (Ora Sí La Tocada)
La bodega de Los Machetes está como a tres o cuatro cuadras del Metro Guerrero, a decir verdad una distancia grande para ir solo, de noche y no estar seguro de la ubicación exacta en ese barrio bravo en su totalidad; pero pude llegar a salvo, poco antes de las 9 de la noche.
En la entrada estaba Marina y me dejó entrar sin pagar, lo cual acepté porque después de mucho desearlo me permite sentirme parte de los amigos de la banda –ojalá en el futuro pueda acompañarlos a alguna gira fuera del DF, o de México ya que andamos fantaseando, nomás que sea más cercano–.
La bodega es bastante grande, deben caber unas 300 personas con facilidad, aunque cuando llegué no había tantas. De hecho, los dueños celebraban un cumpleaños y una parte de los asistentes eran amigos del festejado, lo cual mal que bien ayudó a llenar el lugar, aunque cada vez se notaba que su fiesta era otra, no precisamente la del disco de la Polka Madre.
Mientras llegaba más gente pude estar de curioso por el lugar, platicar con algunas personas y tomar algunas fotos. También conseguí que me incluyeran al final para salir del tokin dentro de la camioneta (llamada la “Moby Dick”, por sus justas proporciones de enorme ballena blanca).
Entre los grupos abridores estuvo “Nabuzenko”, de lo más cercano a los Polka Madre, porque también tocan covers de música gitana: Bregovic, Taraf de Haïdouks, Fanfare Ciocarlia, entre otros.
Aunque antes de ellos un invitado de los Polka, Emerson, amigo de Andrew me parece, la hizo de DJ, en realidad con Nabuzenko empezó a ponerse bien el ambiente. Con ellos, Marina y Enrique se aventaron un palomazo y unos cuantos de nosotros, hasta adelante, empezamos la bailada gitana. Pude reconocer a una chava que una semana antes fue al Centro Cultural España, donde también tocaron los Polka Madre y creo que de ahí los conoció.
Después de Nabuzenko tocó “Joe Volume & The Vincent Balck Shadows”, muy amigos de los Polka –Joe Volume siempre dice que el único grupo original de México son los Polka Madre, y lo dice muy convencido–. Los VBS pusieron a bailar a todos, incluyendo a los de la otra fiesta cumpleañera que, dicho sea de paso, parecía que se pondrían algo más que violentos, pues luego de algunos codazos y empujones empezaron los golpes medio adrede, medio en bola, contra los que no tenían la pulserita fluorescente de “amigos del dueño de la casa”.
Pero no pasó más y cuando tocó el turno de la Polka Madre, ya muy entrada la media noche del domingo, todo se centró en escuchar y ver a la banda convocante. Escuchar y ver, porque el concierto estuvo acompañado con imágenes en video de “Isorattya”, los amigos finlandeses, artistas plásticos y visuales, que de hace bastante tiempo acompañan a la banda y presentan instalaciones y performances en las tocadas, acentuando el toque carismático y único con que se conoce a los Polka Madre donde se presentan.
Tomé algunos videos, claro, pero es difícil ver a la banda en vivo y estarse quieto, así que dejé los videos y me fui a bailar con “Sirenitas en el Espacio” y “Gitanas Mojadas”, hasta ya pasadas las 2 de la mañana que terminaron, en un concierto que por esta vez no tuvo muchos covers y no los necesitó.
Toca Mi Cuerpo (En La Noche)
Ya sabía yo que después de las tocadas la fiesta seguía. Esta vez quería ser parte de la caravana nocturna y lo conseguí. Aunque la camioneta se llenó con los instrumentos y con otros acompañantes de la banda, al final tuve un lugar que me permitió salir a salvo (me preocupaba bastante cómo iba a salir) y además estar en la continuación de la velada.
Salimos de la bodega y una cuadra después nadie sabía a dónde iríamos. Alguien dijo que a Santa María La Ribera, donde unos amigos tenían un bar y dimos algunas vueltas tratando de ubicar la dirección. Nunca había ido a esa alameda de noche; ni parece el DF, tan limpia, tan tranquila y tan bien iluminada.
El caso es que llegamos, cerca de las 4 de la mañana y el bar estaba abierto. Un barecito pequeño, donde todos eran fans de la Polka Madre y donde nos recibieron como si viniéramos de visita desde otra ciudad y eso que veníamos de un par de colonias aledañas nada más.
Como faltaban algunas horas para que amaneciera, pasé el tiempo platicando y colándome en otras conversaciones. Joe Volume decía que se sorprendía porque, cuando su banda tocaba, en el público se ponían a golpearse unos a otros, “pero cuando toca la Polka la gente baila, aunque no los conozcan, se ponen a bailar y eso está fregón”.
También platiqué con Joelle y Florean, del grupo de punk francés Daily O.D., a quienes vi en el Alicia un mes antes y que se quedaron unas semanas en Kramer, antes de regresar a su natal Grenoble. Pekka Simojoki, de Isorattya, decía cuánto le gustaba México, porque no es como Finlandia, “un poko aburrrido”.
Aunque ya todos estábamos cansados, nos la pasamos bastante bien en el bar (éramos como 15 los trasladados de la bodega, todos los ya mencionados, Carlitos, que me incluyó en la comitiva, otro amigo de Querétaro que se la rifó con todos desde tan lejos y algunos tipos y tipas más). Yo a las 8 de la mañana me fui, pero aun se quedaron los demás y entiendo que después, en Kramer, pudieron dormir.
Aléjate de la Manada
Cést tout, iba a hablarles del disco, que entre sus curiosidades incluye un tema (“Los Ciegos”) interpretado por Laura de Ita, hermana de Marina y etcétera, etcétera, pero ya me extendí. Mejor compren el disco: “Casa Dónde” de Polka Madre, distribuido por “Discos Intolerancia” y visiten su
domingo, noviembre 11, 2007
Este Es Mi Barco y Es Así
Esta vez no fue la excepción e incluso podría pensar que los anteriores cumpleaños fueron, sin planearlo, preludio de este.
El viernes pasado fue la reunión principal, aunque de hecho empecé a festejarme varias semanas antes. Así que puedo decir que parte de mi cumple de este año fue [cuando no deliberadamente, al menos conscientemente]:
-Conocer a Goran Bregovic en persona
-Ver “La Cambiadora de Páginas”, “Luz Silenciosa” y “Después de la Boda”
-Ver a Fratta y Fernando Rivera Calderón en El Vicio y a Edel Juárez en El Foro del Tejedor
-Viajar a Monterrey con Briz, visitar a Juan, ir al Antrópolis
-Visitar a Elenita S., so pretexto de su venta de garage
-Leer los cuentos culposos de Juan Villoro
-Ir a la fiesta de “la lista”
-Cambiar de lap
-Comer mucho pastel de chocolate
-Caminar por la Roma de madrugada
Lo anterior bastaba para ser un cumpleaños abundante, pero lo mejor sin duda fue el viernes ya mencionado. A pesar de la premura por avisar un día antes, amigos tan diversos y tan distantes acudieron al Agapi Mu de la Condesa.
Siempre quise hacer una reunión ahí y también siempre había esperado compartir un cumpleaños con varios círculos a la vez. Y es que de siempre las reuniones se fragmentan: los que van al Alicia a surfear no son los mismos que escuchan trova o los que oyen a Kusturica, los que me encuentro en la Cineteca o en el teatro no hablan en lenguajes técnicos o de política y los que hablan de política, de economía o de filosofía poco dicen de danza, de música o de cine. Pero todos son mis amigos y me enriquecen a su manera.
Qué grato fue verlos a todos. Tal vez sea difícil, pero ojalá se vuelva a repetir algún otro día. Y ojalá también los que no pudieron llegar en otra ocasión estén presentes, que da mucha buena vibra cumplir años así.
Sales, pues les dejo a quienes se asomen por aquí la fraterna rolita del Frattita, que da título a este post.
Este Es Mi Barco
Este es mi barco y es así,
no tiene velas ni timón,
no toca puerto y no estás tú,
¿a dónde vas, a dónde voy?
Quédate cerca.
Esta es mi casa y es así,
no tiene timbre ni color,
no llama nadie y no estás tú,
¿a dónde vas, a dónde voy?
Quédate cerca.
Este es mi teatro y es así,
no tiene piano ni telón,
no aplaude nadie y no estás tú,
¿a dónde vas, a dónde voy?
Quédate cerca, quédate cerca de mí.
Este es mi templo y es así,
no tiene cristos ni perdón,
no reza nadie y no estás tú,
¿a dónde vas, a donde voy?
Quédate cerca, quédate cerca de mí.
Fratta
miércoles, junio 20, 2007
Paris, je t’aime ausi
Ese día el plan era ir al cine con Alina y su “manager” Maricarmen. Afortunadamente mi poca disponibilidad de tiempo hizo que sólo pudiera ir después de las 7 de la tarde y a un cine del Sur.

Es una de esas películas que uno se imagina que ve (o que filma, o que alguien debería filmar para uno) a partir de lo mejor que nos gusta en determinada época. Ver, por ejemplo, el estilo ese de las películas francesas, a lo Jeunet y Caro, con actuaciones norteamericanas, inglesas y latinas.
Qué tal, en un par de horas, ver juntas a Leonor Watling, Natalie Portman, Catalina Sandino (María, Llena Eres de Gracia), Juliette Binoche, Maggie Gyllenhaal (La Secretaria), Ludivine Sagnier (Swimming Pool), Fanny Ardant (8 Mujeres, Nathalie, Ridículo), Miranda Richardson (Las Horas), Julie Bataille, Emily Mortimer (Match Point) y Geena Rowlands.
O a Gerard Depardieu, Steve Buscemi, Willem Dafoe, Javier Cámara, Elijah Wood, Rufus Sewell (Hamlet, versión Kenneth Branagh), Nick Nolte, Wes Craven, Ben Gazzara y Barbet Scroeder (director de La Virgen de los Sicarios).

No quería que acabara y cuando acabó quería volver a verla. Ya iré de nuevo, porque no identifiqué cuándo salió la Watling, pero ya sé en qué parte buscarla. Claro, debí saber que en el segmento donde Javier Cámara la hace de doctor, el único segmento que adiviné quién dirigió: la catalana Isabel Coixet.
Por último la musiquita, tan francesa y tan de cine. Ya conseguí las cancioncitas en mp3 y no dejo de oírlas, pero aunque ya las tengo en cuanto pueda me compraré el soundtrack, si es que llega a México, porque seguro vale mucho la pena también.
Les dejo la letrita de la canción de cuna que canta Catalina Sandino, a quien tenía muchas ganas de volver a ver en una peli y fue otra sorpresa encontrarla ahí (cuánto me gusta su voz, su tonito, sus fracesicas colombianas).
Qué Linda Manito
Qué linda manito que tengo yo, qué linda y blanquita que Dios me dio; qué lindos ojitos que tengo yo, qué lindos y negritos que Dios me dio; qué linda boquita que tengo yo, qué linda y rojita que Dios me dio; qué lindas paticas que tengo yo, qué lindas y gorditas que Dios me dio; qué lindas manitos que tengo yo, qué lindas y blanquitas que Dios me dio...
Y aquí el trailer de la peli:
–––
Y para recordar:
1.- La escena donde un hombre soltero se lamenta de no encontrar el amor y de repente una mujer se desmaya junto a su auto, la sube, espera a que se recupere y no la deja más.
2.- La enseñanza de no mirar a nadie directamente a los ojos mientras uno se encuentre en el metro de París: es de mala educación y los franceses pueden reaccionar de maneras tan extrañas.
3.- La bella mujer inmigrante obligada a dejar todas las tardes a su hijo para ir a trabajar como niñera de un bebé ajeno.
4.- Un hombre determinantemente dispuesto a divorciarse, porque ya no quiere más a su esposa. Pero, antes de su confesión, ella se adelanta y le comenta que tiene una enfermedad terminal y que morirá pronto. Los pocos meses de su agonía sirven para revivir el amor.
5.- Un héroe-cowboy a media noche en las calles de París trae por última vez para una mujer desconsolada a su hijo recién muerto, admirador de las historias de vaqueros.
6.- Un mimo de pies a cabeza y de la mañana a la noche, el primero que vive en un edificio simulado, su condo-mimo, que es el espacio vacío entre dos edificios de verdad.
7.- El hombre mayor que llega tarde a una cita con una mujer joven, se disculpa con ella y uno imagina algún tipo de relación amorosa entre los dos, pero en realidad se trata de algo más tierno de lo que parece.
8.- La bella y famosa actriz, de paso en filmación por un barrio Parísiense, flechada de repente por un insignificante proveedor de drogas para quien ella sólo representa un cliente más.
9.- El joven de color, moribundo en una plaza, que consigue por fin que su amor a primera vista del día anterior le acepte un café que sin embargo nunca puede disfrutar, ni ella, y que explica su trágica y tristísima situación.
10.- La pareja madura, que recrea sus juegos de seducción fingiendo conocerse por primera vez y como por casualidad en un bar de París.
11.- La bella vampiro, enamorada de su posible víctima, de quién decide por amor no beber su sangre (roja como de tinta de comic) y por amor se ve obligada a convertirlo en vampiro para salvarlo.
12.- Óscar Wilde saliendo de su tumba y reconstruyendo un amor que por falta de sensibilidad poética se iba a perder.
13.- El chico ciego, cuya vida se derrumba de pronto por una llamada telefónica de su novia (digamos tan bella como Natalie Portman), a quien conoció mientras ella ensayaba un diálogo para un casting de una obra de teatro y quien ahora, ya triunfante en la actuación, le comunica su decisión de terminar la relación.
14.- La turista norteamericana (qué habla mejor francés que yo), de viaje sola por París, en donde le toca ver el amor, la juventud, la belleza, la felicidad y contrastarla con su situación tan lejana de todo eso. Una turista a quien le toca ver de lejos a París y todo lo que París representa.

viernes, abril 20, 2007
De Hábitos Extraños
-----------
Mis hábitos extraños:
1.- Esperar a que el café se enfríe, antes de tomarlo [por eso me gustó tanto Café y Cigarrillos, ahí sí entienden cómo es la cosa]
[Ja, tenía otra cosa rara qué contar, iba en la número 3, pero me arrepentí. Ahí luego la digo]
PD: Ando escuchando lo nuevo de Jarabe de Palo: "No Escondas Tu Corazón". Esa sí me gusta. Las demás más o menos. Pero cada vez más. Lo que hace la repetición, caray.
viernes, marzo 30, 2007
El Escarabajo Que Soy
No soy mosca, pero he de ser escarabajo, o un tipo de insecto no ya kafkiano pero sí como el del “Almuerzo Desnudo” de Burroughs [qué quieren, siempre he sido pretensioso].
El caso es que ayer, platicando con C en el messenger [no pongo su nombre porque podría malentenderse que ella también es un insecto y aunque a veces me lo hace creer con sus imágenes photoshopeadas, yo sé que no es así], me diagnosticó como un caso típico de peperepeo [o cosa peor, digamos peperepeo agudo o mutado, que ya es decir bastante]. Pero yo tuve la culpa, por preguntón.
Platiqué con C alrededor de tres horas, a ratitos. Cuando regresé a mi compu, a las 7 de la tarde, ya se había ido. Dejé la ventana del messenger abierta y continué mis actividades y ya como a las 9 de la noche sólo puse a hibernar la lap y me fui con unos amigos.
Ya en la madrugada, hace un rato, en mi casa, he prendido la compu nuevamente para terminar unos pendientes y apagar correctamente mi sesión. Es entonces que veo la ventana de la charla con C y releo esa plática. Ahora me muero de risa y de vergüenza por todo lo que ahí dije.
¡Mira que ser un peperepo no tiene nada de orgullo, valdría más ser mosca monterrosiana!, pero ante tamaña evidencia no se puede hacer mucho, es como cuando eres niño [o adulto, que es peor] y todo mundo te descubre probando el merengue del pastel con un dedo: ¿cómo dices que no lo hiciste? Ahora cómo niego al peperepo que soy.
C tenía escrito junto a su nick del messenger que recién se había salvado de peperepear gracias a un amigo suyo. Y en eso, el bocotas de Carlos llega y le pregunta ingenuamente “¿y qué es peperepear?”
Como aquí tengo abierta toda la conversación con C, voy a reproducir el fatídico descubrimiento-revelación de la cosa que soy. Lo relato y apago la compu, porque ahora sí ya me tengo que ir a dormir [van a dar las 4 de la mañana].
----------
Yo: C, ¿qué es peperepear?
C: pon tu barbilla un poco hacia arriba... mira al frente... comienza a mirar de izquierda a derecha...
Yo: ja, ay ídola, las cosas que me haces hacer
C: hazlo un poco más rápido... como si estuvieras perdido... eso... eso es peperepear... agrégale que tengas tiempo limitado... y en vez de hacer lo que tienes que hacer... peperepées
Yo: ah, no recuerdo haber hecho eso antes
C: es que eres muy listo... eso sólo lo hacemos seres limitados... neto... cuando lo haces más de una vez a la semana es de preocuparse
Yo: sospecho que no entendí bien... ¿es algo así como el oso Yogui?
C: peperepear... es babosear... pendejear... mirar de un lado a otro y no saber qué hacer... y siempre peperepea uno en el momento menos indicado... el caso es que habemos personas que físicamente lo hacemos notorio... digo, todos nos equivocamos... pero habemos a quienes se nos nota a leguas cuando andamos en la lela
Yo: yap, ¿y quién fue el famoso Peperepo que le dio su nombre?
C: esa es buena pregunta... hace tiempo que mi prima y yo hablamos de peperepear... pero no recuerdo el fundamento grecolatino de nuestro término
Yo: a mi me pasa que luego voy a algún lado y a mitad del camino olvido a dónde, entonces me regreso y ya en la regresada me acuerdo y voy de vuelta... ¿eso es?
C: sí!!!!!... sólo que tú no lo haces con los ojos... sino con las piernas
Yo: ¡¡¡mira!!!... oops... chispas, y a mi sí me pasa eso más de una vez a la semana
C:
<---- peperepeo clásico miércoles, octubre 04, 2006
El chileno otra vez, el pesado tren y el café de viejitos de Bucareli
Ni la música entra en mis oídos, ni el trabajo atrasado me obliga a no pensar en mí, en lo que pasa, en lo que sigue pasando y no termina de pasar.
Como las vías de un tren, que presienten los vagones antes de que siquiera se acerquen, los resisten a su paso y aún cuando han terminado de cruzar por encima suyo, siguen temblando pero resistiendo. En mi caso, el tren está a mitad de paso y no termina de estar encima mío.
Pero hoy no había razón para entristecerse. En la mañana no estaba así. Ni ayer, siquiera.
Fue así, de repente, me empecé a sentir gris nublado. Puse música: rock, punk y surf, pero nada, hoy no la soporto.
Resulta que ando leyendo a Roberto Bolaño, nuevamente. Muy entretenidos sus cuentos de “Putas Asesinas”, con varias frases estupendas. Ayer pensaba en escribir en el blog sobre esas frases, pensaba que así podría actualizar el blog por una parte y por la otra escribir algo impersonal. Además, ayer no andaba ni triste ni desanimado.
Hoy, por hacer algo, volví a buscar a Bolaño en internet. Leí un textito de Juan Villoro y otro de su amigo Antoni García Porta: “Ha muerto un amigo. Para ustedes ha muerto uno de los grandes de la literatura, pero para mí se ha ido uno de los mejores amigos que he tenido. Un amigo de cafés, de tés y de cigarrillos, de ratos muertos, de silencios y de largas conversaciones, de sobreentendidos y de llamadas telefónicas”.En realidad este último párrafo fue el que terminó de entristecerme. Ya lo había dicho antes, a Bolaño no lo conocí antes de su muerte, hace unos tres años, pero es como si sí lo hubiera conocido y como si apenas el día de hoy me hubiera enterado de su muerte y sintiera su ausencia con mucho pesar.
Tengo ganas de ir al café “La Habana”, del que tanto habla en el libro que leo. Curioso, nunca frecuente realmente ese lugar. En la secu, ya había oído hablar de él, que iban puros escritores y que era muy buen café el de ahí. En la prepa ya pude visitarlo, pero no vi realmente a nadie conocido.
El café sí era bueno, pero había puro viejito y a los 18 años no muchas amistades se sentían a gusto en un lugar así, por eso iba solo la mayoría de las veces. Me tomaba un capuchino y estaba atento de la gente que entraba y salía. No me gustaba ir por la noche, más que nada por la zona, así que llegaba entre las 5 y las 6, me quedaba una hora cuando mucho y luego me iba caminando a la colonia Roma, que sí me parecía más nocturna.
Aún ahora llego a ir a caminar a la Roma, de vez en cuando, pero a Bucareli no. Iré un día de estos, a ver qué pasa. Capaz que los viejitos ya no me parecen tan viejitos y a lo mejor ahora sí me encuentro a algún conocido. A Bolaño ya no, ni modos.
lunes, enero 24, 2005
Sólo en las Películas
Esta noche caminé. Retorno a la colonia Roma, a la calle Álvaro Obregón y a la avenida Insurgentes. Llovía como antes. No llovía como diciendo que me mojé, más bien llovía lo necesario para decir que llovía sin incomodarme. Si un día logro irme, tal vez lo que extrañaré más serán estas caminatas nocturnas.
Oigo a Sabina: "El marido de mi madre, que en el último tren se largó, con una peluquera 20 años menor".
Ahora busco otra canción: "creció con su sueño y un día le dijo 'acabo de verte y ya sé que nací pa' casarme contigo'. 'Matilde mi vida, Matilde mi estrella'. Le dijo que 'sí, nos casamos, Antoine' y bailó para ella. 'Y abrázame fuerte, que no pueda respirar', tengo miedo de que un día ya no quiera bailar conmigo nunca más. (...) 'Te tengo, me tienes, quisiera morirme agarrado a tus pechos'. Y el amor es tan grande, tan sincero y sentido, que un día de lluvia Matilde acabó por tirarse en el río. 'Y abrázame fuerte, que no pueda respirar', tengo miedo de que un día ya no quiera bailar conmigo nunca más. (...) Mejor buenos recuerdos, que un pasado perdido; por eso un buen día Matilde acabó por tirarse en el río. Lo que fue tan hermoso, que no caiga al olvido, 'te estaré recordando, por siempre Matilde, que tú no te has ido'".
"El Marido de la Peluquera". Cuando la vi, por supuesto me impactó. Una película triste de amor. De la vida. Enamorarse de una peluquera. Ir a verla. Y luego, la peluquera -no sé si era pelirroja, pero en mi recuerdo es así- también queda enamorada. Una peluquera hermosa, esperando enamorarse (claro, es una película). No sólo se enamora, pierde la cabeza. Y luego, la peluquera hermosa (sus piernas, su cabello, sus manos, su piel blanca) tiene miedo de perderlo a él. Es feliz y tiene miedo porque no quiere dejar de ser feliz. Decide que su vida se termine, en lugar de su felicidad. Qué triste.
Pero la vida es otra cosa. En las películas, los finales tristes vienen después de un momento de felicidad. ¿Y qué cuando sabes que no hay peluqueras hermosas, que no se van a enamorar de ti, que no preferirán morir antes de que tu amor se les acabe? Tú no tendrás un final triste; no te lo mereces porque no estás dentro de una película.
No tendrás final triste, porque para eso tuviste que haber tenido un momento de felicidad inmensa. Tuviste que encontrar tu peluquera -hermosa y pelirroja, supongo-; si no, no vale. Entonces, olvídate del final triste y confórmate con tu vida simple.
O no te conformes, da igual, las cosas no serán de otra manera aunque quieras. Mejor llénate de trabajo, para hacer como que no pasa nada. Cuenta las semanas, habla de tu estrés, es mejor que echar de menos a una peluquera a la que no tienes derecho.
Si quieres felicidad, ve al cine y vela en la pantalla. Tampoco digas que estás triste. ¿Cómo puedes estar triste si no diste el paso previo?
---------------
El viernes fui al cine. Lo mismo. Un tipo se enamora de Julia Roberts y hace que ella se enamore de él. Ah, pero antes, hizo que una desconocida también se enamorara de él. Peor aún, no lo hizo, sólo sucedió por coincidencia. Y también era pelirroja.
Ya saben: un accidente, él está casualmente cerca y la ayuda; ella lo ve y se enamora, hasta le dice "Hola, desconocido". ¿Cuándo una pelirroja te va a decir "Hola, desconocido" y se quedará contigo?
Luego, resulta que la pelirroja desconocida -hermosa, por supuesto- lo deja todo por ti. Y tú la cambias por Julia Roberts, quien por supuesto también te ama.
Eso no es todo: pierdes a Julia Roberts y sufres; pero recuperas a la pelirroja y, claro, para que la película sea triste, la vuelves a perder. Tristísima película; eso no te va a suceder.
------------
La película la vi con Betzabé. Ella es como de película -o sea, algo así no te va a suceder de verdad; sólo lo podrás ver en pantalla-. Eso qué. Ni al caso. No es lo que querías decir.
Otra vez: La película la vi con Betzabé. Me deseó suerte en la reunión de hoy. Le platiqué lo que quería que pasara. También le dije que podía no pasar. Ella me dijo: "sí, es posible que no pase". Es como si todos supieran que esas cosas a mí no me pasan. Yo no soy de película.
No pasó, claro. Lo único que pasó es que fui una buena persona. El eslabón que hace que pasen cosas buenas. "Gracias; ay, qué lindo; qué gran amigo".
------------------
El hotel ya lo conocía. Alguna vez me pregunté si regresaría. Pensé que no. Habiendo tantos y habiendo mejores no era necesario arriesgarse a recordar. Además, nunca se había presentado una oportunidad.
La de hoy no fue una oportunidad -no, no lo fue, obvio-; fue un pretexto. El pretexto me excitó; un pretexto que olía a esperanza de oportunidad. "Esperanza de oportunidad", qué patético.
Regresé al hotel, pero no regresé a lo mismo; de hecho, ni siquiera a algo parecido. Entré más bien, pero no regresé. La habitación se me hizo conocida. Desde luego no el número del cuarto, ni el cobertor, ni las cortinas. Fue la ventana, más bien el edificio de enfrente, la calle, la esquina vista desde ese ángulo en particular.
En verdad creí que me bañaría en el jacuzzi, aunque no había razón para creerlo. Eso sólo pasa en las películas -quisiera pensar ahora-.
La verdad no pensaba en ella; ni me gusta, ni me interesa, pero olía a oportunidad. A oportunidad de estar yo, de sentir yo, aunque no fuera con una peluquera, ni pelirroja, ni hermosa; aunque no me quisiera, ni perdiera la cabeza por mí. Era usar la bañera para lo que se debe usar: para estar con alguien y que no importe nada de lo que suceda afuera del vapor y las burbujas, afuera de los cabellos rizados y la espalda mojada.
--------------------
Bajé las escaleras y salí. Solo. Así llegue de todas formas, aunque llegué con ella. No porque yo lo haya querido, sino porque ella no quiso otra cosa. Esto suena cada vez más familiar, aunque no pase en las películas. En fin, aquí debería estar diciendo otras cosas.
-------------------
Le llamé a Marcela. Necesitaba un café y necesitaba no estar solo. Si iba a terminar solo esta noche, quería que pareciera mi propia decisión. Podía ir a verla, tomar el café que necesitaba y despedirme para estar solo. Parecía más digno, al menos.
En el camino a su casa, me entristecí. Sin ver una película, me entristecí. No se quitó la vida una peluquera por mí, ni una pelirroja hermosa me abandonó; pero me entristecí.
Fuimos por mi café y me di cuenta que estaba muy sucio. Seguramente olía mal, después de andar de un lado para el otro todo el día. Aunque sea me hubiera bañado en el hotel, pero ni eso.
Hoy no me importó su vida. Sólo quería que me acompañara para tomar mi café y luego poder despedirme. Como no le dije nada, me dijo que “lo viviera”. “Vivir la tristeza” debe ser algo así como disfrutar la alegría o sufrir el dolor; ¿acaso hay opciones, se puede hacer alguna otra cosa?
Me despedí. Estaba lloviendo. Esa lluvia que mencionaba al principio. Caminé por esas calles tranquilas. Un par de calles después se fue la luz en toda la colonia o al menos en la parte en que me encontraba. Las gotas seguían cayendo amablemente. En Álvaro Obregón di vuelta hacia Insurgentes. Había gente en las calles, a pesar de la hora y de la llovizna.
Desde la preparatoria me gustan esas calles para caminar. Las descubrí porque iba al cineclub los martes, los miércoles y los jueves. Los miércoles las películas eran por el Parque Hundido; los otros dos días a unas cuadras de Reforma. Cuando terminaban las funciones, caminaba por Insurgentes hasta llegar al metro.
En cierta forma, crecí caminando por esas calles, tan cambiantes y tan siempre las mismas. Por mucho tiempo se volvió una rutina pasar por ahí antes de llegar a casa, aún si me encontraba en algún otro lado de la ciudad.
Caminaba sobre Insurgentes y también entre las calles de la Roma y la Condesa. A veces me detenía en los teléfonos públicos y hacía llamadas o las fingía. Había lugares por los que me gustaba pasar. Me preguntaba si alguien se daba cuenta de mi rutina, aunque no me preocupaba demasiado si alguien lo hacía.
Me gustaban las luces de los carros, los locales abiertos y los locales cerrados, la noche, la quietud ruidosa de esas horas. La gente. Había un señor extraño, delgado, de barba blanca y larga que siempre se paraba en la esquina del Sanborns y platicaba siempre con personas diferentes. Yo creía que era algo así como un pintor. No sé si siga ahí, pero no lo dudaría.
También las prostitutas; porque había prostitutas; mujeres, quiero decir, o eso creo, porque no me consta. Sólo me gustaba verlas; porque yo ya iba para mi casa en el momento en que ellas iban llegando. Siempre había varias en una misma calle y algunas me hablaban cuando pasaba cerca.
Yo veía películas españolas y francesas. Almodóvar, Bigas Luna, Patrice Leconte. Entonces Insurgentes y las prostitutas eran como otro pedazo de la película que podía ver estando ahí.
En esa época vi “El Marido de la Peluquera”, también “Las Edades de Lulú”, otras de Greenaway y Kieslowsky; descubrí a Juliette Binoche, que no necesitaba ser pelirroja. También leía, podía hacerlo más que ahora. Leí y vi en película “La Insoportable Levedad del Ser”. Las coincidencias. El vértigo. Teresa. La felicidad. El amor. La tristeza. Esas cosas del cine y las novelas.
--------------------

