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viernes, marzo 23, 2012

Porque el tango no se canta, porque al tango se lo dice


Alguien, a lo mejor, leyó este post mío de hace seis años: Quién hubiera dicho.






Me emociona mucho que me pasen cosas que después, resulta que me pasaron para que pasaran otras más cosas, mejores aún que las anteriores. Hechos que podrían no haber ocurrido, momentos que pudieron haber sido otros o pasar desapercibidos y no tener relevancia futura.



Hoy es uno de esos días [menos mal que nunca he creído en esas patrañas del destino]: en dos semanas escucharé en vivo a Adriana Varela, luego de un intento frustrado por verla en el Ateneo de Buenos Aires en 2009.




Nada de esto habría pasado –ni tendría sentidosi, antes, no me hubiera encontrado por casualidad con su música, en un feliz reencuentro mío con el cine de Carlos Saura; si Joaquín Sabina no me la hubiera puesto a la vista con "esa boina calada, al estilo del Che"; si Buenos Aires no hubiera sido como contaba –y "hoy fui a pasear, y al llegar a la Plaza de Mayo me dio por llorar, y me puse a gritar dónde estás"–.



Hace unos sábados felices, contentos, cantábamos a la Varela mientras caminabamos de noche por la colonia Roma. "¿Quién diablos anda cantando tangos en pleno camellón de Álvaro Obregón?", me preguntaba esa vez. Ahora comprendo que no andábamos cantando nomás porque sí, le estábamos mandando una invitación para que viniera a cantar con nosotros –"cantar, siempre cantar"–.

¡Qué cosas hermano, que tiene la vida!... a contar los días para estar con la Gata Varela. Y mientras tanto: "ya ves, el día no amanece, Polaco Goyeneche, cantame un tango más"...






domingo, mayo 11, 2008

Pepico, Pepico, Goran Bregović en México (3/6)

Brega, Gitano de los Balcanes
Goran Bregović, “Brega”, nació el 22 de marzo de 1950 en Sarajevo, capital de Bosnia-Herzegovina, en la antigua Yugoslavia. Su nombre, en alfabeto cirílico, se escribe Горан Бреговић y la pronunciación de su apellido, de lengua eslava, es con acento en la “e” y terminación en “ch”: “brégovich”. Aún así, en Occidente le dicen Bregović, o Goran, aunque de aquél lado de los Balcanes es “Brega”, a secas.

Yugoslavia, el país en el que nació, ya no existe y, de hecho, le tocó a Goran padecer de cerca las consecuencias de la disolución; no obstante, él sigue sintiéndose yugoslavo y mantiene residencia en tres de las ciudades de ese antiguo territorio, que hoy son repúblicas independientes: Belgrado, capital de Serbia; Zagreb, de Croacia y su natal Sarajevo, de Bosnia.

Bosnio, pero hijo de madre serbia y padre croata, Goran Bregović es muestra de la singular mezcla de culturas –multiculturalidad, se dice ahora– que confluye en aquella región de Europa del Este, misma que ha derivado en numerosos conflictos sociales y políticos a lo largo de la historia, pero que en el caso de Bregović se ha traducido en fusión, mestizaje, unión y revitalización de tradiciones musicales, gitanas y balcánicas para más detalle.

La Yugoslavia de Bregović, en ese entonces república federal y socialista, agrupaba seis territorios diferentes: Serbia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Eslovenia, Macedonia y Montenegro. En ella se hablaban, además, cuatro idiomas: el serbio, el croata, el eslavo y el macedonio, y se profesaban tres religiones distintas: la cristiana ortodoxa, la católica y la mahometana o musulmán.

Tantas divisiones terminaron por separar al país en 1991 –tras la muerte del mariscal Tito una década antes y en el contexto de las emancipaciones nacionalistas en la antigua URSS–, en una sucesión de guerras intestinas que se prolongaron por diez años más y que, en el caso de Goran, lo obligaron al exilio y al inicio de una vida nueva, errante, de músico ex-yugoslavo en Occidente.

domingo, abril 27, 2008

Pepico, Pepico, Goran Bregović en México (2/6)

La Orquesta para Bodas y Funerales en México

Goran Bregović y su Orquesta para Bodas y Funerales se encuentran en México por segunda ocasión. Su primera visita, hace siete meses, tuvo lugar en el marco del Fórum Universal de las Culturas, Monterrey 2007 y esta vez son invitados del Festival de México en el Centro Histórico, que celebra su vigésimo cuarta edición.

El músico serbio inauguró el pasado 18 de abril el segmento “Radical Mestizo” del festival, a cargo de José Luis Paredes, “Pacho”, quien es uno de los principales promotores de la visita a México del artista balcánico.

Bregović presentó en el Teatro de la Ciudad el viernes y sábado antepasados el programa “Alcohol”, título de su próxima producción discográfica, llamado así por la relación que tienen las bebidas embriagantes con la música gitana.

“Se bebe cuando se está alegre, lo mismo que cuando hay tristeza y así pasa también con mi música”, explicó Goran en conferencia de prensa, horas antes del primero de sus conciertos en la capital del país.

Este domingo 27 de abril, Goran Bregović será también el encargado de clausurar el festival, en una presentación conjunta con la Banda Instrumenta Oaxaca, programada para las 18 horas en la Plaza Santo Domingo, a unas cuadras del Zócalo capitalino.

Además de los conciertos ya mencionados (18 y 19 de abril, en el Teatro de la Ciudad y 27 de abril en la Plaza Santo Domingo), Goran Bregović y sus músicos estuvieron en el Teatro Diana de Guadalajara el miércoles 23 y en la Plaza de la Danza, en Oaxaca, el viernes 25, celebrando los 476 años de esa ciudad.

En esta gira destaca precisamente el ensamble que realizará Bregović con músicos oaxaqueños en su última actuación en México. Goran y los nueve integrantes de su (en esta ocasión reducida) banda, estarán acompañados por más de 40 músicos oaxaqueños (de entre 13 y 22 años), pertenecientes a la Banda Instrumenta Oaxaca.

El experimento tuvo lugar primero el viernes pasado en Oaxaca y se repetirá este domingo en el corazón de la ciudad más grande del mundo. Si el programa es similar, es de esperarse que el concierto lo abra la orquesta oaxaqueña, entonando algunas composiciones regionales y continúe con algunas intervenciones de la misma al lado de Bregović, entre ellas “War” y “Ederlezi”.

En la última parte del concierto, Goran y su orquesta gitana presentarán el resto de su repertorio, unas 20 canciones de los discos “Underground”, “Tiempo de Gitanos”, “Historias y Canciones para Bodas y Funerales” y “Karmen”, su más reciente producción discográfica.

No faltarán, desde luego, canciones como “In The Deathcar”, “Ausencia”, “Underground-Tango”, “Cajesukarije-Cocek”, “Mesecina”, “Ya Ya (Ringe Ringe Raja)”, “Borino Oro”, “So Nevo Si”, “Gas, Gas”, “Pampur Galbeno”, “Bijav” (con su mención especial para nuestro país, entonada por Alen Ademovic) y el cierre frenético de “Kalasnjikov”, para entonces ya con una plaza a reventar, gitana y saltarina, feliz por ver a Goran Bregović en vivo y al mismo tiempo nostálgica por su inminente partida.

jueves, abril 24, 2008

Pepico, Pepico, Goran Bregović en México (1/6)

Primero de seis posts que pienso hacer sobre la visita de Goran Bregović a México. Casi todos (los que me conocen, claro) saben que es uno de mis músicos favoritos y aunque en este blog le he mencionado en numerosas ocasiones, deseo ahora detenerme un poco más a hablar de él.

En principio porque anda por acá, luego porque estoy más que feliz por su visita al DF y, por último, porque no me agrada nadita lo que nuestros “periodistas culturales” han dicho-escrito al respecto (por pobre y por inexacto, aunque se agradece que hoy al menos se hayan tomado la molestia de dar un espacio a esta música gitana en periódicos nacionales, revistas y uno que otro noticiario de televisión). Y sí, también porque no tengo planeado “cubrir la nota” para medio alguno y puedo a cambio explayarme con gusto por aquí.


Estos serán, pues, los siguientes temas del blog: la nota del evento, apuntes sobre Goran y su música, su Orquesta para Bodas y Funerales y mi muy personal reseña de los conciertos de esta su segunda gira en México.

Todo lo anterior, claro, con fotos, videos y las breves entrevistas que pude hacerle el viernes pasado, durante la conferencia de prensa previa a su presentación en el Teatro de la Ciudad y en septiembre de 2007, cuando tocó a un costado de la Macroplaza, en Monterrey.

Sé que por allá afuera muchos no lo conocen y a otros más no les interesa, pero supongo que así como yo disfruto leyendo las crónicas de sus conciertos en Chile, Argentina y España, habrá alguien que se asome por aquí a leer, ver y escuchar con gusto al “yugoslavo” Brega, el de las trompetas, tubas y tambores, el de los coros húngaros, la guitarra eléctrica y los gritos serbios que apenas entendemos, pero ya queremos cantar y bailar.

Gracias pues a los que lean.

domingo, marzo 23, 2008

Casa Dónde: Polka, Punk, Destruye

La Tocada en la Guerrero de la Polka Madre

El 8 de marzo pasado,
Polka Madre y la Comezón presentó su disco “Casa Dónde”, en la bodega de un local llamado Los Machetes, en la colonia Guerrero de la ciudad de México. Esta es mi croniquita de ese día, más bien noche, que terminó o mejor dicho se prolongó horas después a un costado de la Alameda de Santa María La Ribera.

In The Deathcar (Primero el Contexto)
Polka Madre es una banda de punk gitano, formada por tres músicos mexicanos, un finlandés y un norteamericano; que son, en ese orden, Marina de Ita (acordeón y teclados), Enrique Pérez (clarinete), Raymundo Vera (batería), Eric Bergman (guitarra y voz) y Andrew Cameron (bajo y voz).

Formados en 2004 (no tan oficialmente), acostumbraban reunirse al sur de la ciudad, allá por Taxqueña, en lo que se conocía como los “jueves de Kramer” y tocar entre amigos música de Europa del Este, gitana, judía, polaca y escandinava.

En 2005 empezaron a tocar más en forma en diversos lugares de la ciudad y del interior del país y pronto participaron en festivales y ciudades europeos y de Estados Unidos, donde hoy son muy requeridos por comunidades punk.

Me Cago En El Amor (Más Antecedentes)
Yo los conocí hace dos o tres años, en un bar del Centro al que me llevó una amiga por casualidad. Como soy seguidor de Emir Kusturica, el conecte fue inmediato. Después de oír “Toca Mi Cuerpo”, “Circo del Siglo” y los covers a Goran Bregovic e Iggy Pop (“In The Deatchcar”), Tom Waits (“Tango”) y Tonino Carotone (“Me Cago en el Amor”) me volví fan.

Hasta entonces no sabía de nadie que también oyera música gitana balcánica, tampoco había escuchado en vivo soundtracks de películas de Kusturica y Jim Jarmusch (“Sueños de Arizona” y “Vacaciones Permanentes”, en este caso). Alguna vez, en la cafetería de la Facultad de Filosofía y Letras, un fin de semestre, alguien me dio un flyer de una fiesta en donde tocarían música balcánica y no sé por qué sospecho que si hubiera ido los habría conocido ahí, pero no fui (buscaré el papelito que, estoy seguro, guardé como una curiosidad).

El caso es que la música de Polka Madre me gusta por original; sí es punk, pero diferente, sí es gitana, pero como reinventada desde acá, de América, de México, del DF, de Taxqueña, de Kramer, de las calles de cualquier ciudad a las cuatro de la mañana.

Ese primer día de conocerlos me hice de una copia de “Polka Madre y la Comezón en Vivo”, un disquito envuelto en dos tapas de cartón (cartón-cartón), con los temas de las canciones escritos a mano y pintado también artesanalmente. Los busqué en el myspace y pronto fui a todo lugar donde se presentaban, porque ya los sentía como iguales míos.

Tiempo después salió “Infausta Noticia”, un disco más en forma, con las canciones mejor grabadas (el otro era en vivo y no se escuchaba muy bien) y también lo conseguí con Marina. Ahora tengo “Casa Dónde” (el nombre, “Where House”, tiene su anécdota), ejemplar que también es como de colección, porque a decir verdad el disco-disco no estuvo listo para su presentación oficial y a cambio se editaron algunas decenas de copias sin serigrafía.

Gitanas Mojadas (Ora Sí La Tocada)
La bodega de Los Machetes está como a tres o cuatro cuadras del Metro Guerrero, a decir verdad una distancia grande para ir solo, de noche y no estar seguro de la ubicación exacta en ese barrio bravo en su totalidad; pero pude llegar a salvo, poco antes de las 9 de la noche.

En la entrada estaba Marina y me dejó entrar sin pagar, lo cual acepté porque después de mucho desearlo me permite sentirme parte de los amigos de la banda –ojalá en el futuro pueda acompañarlos a alguna gira fuera del DF, o de México ya que andamos fantaseando, nomás que sea más cercano–.

La bodega es bastante grande, deben caber unas 300 personas con facilidad, aunque cuando llegué no había tantas. De hecho, los dueños celebraban un cumpleaños y una parte de los asistentes eran amigos del festejado, lo cual mal que bien ayudó a llenar el lugar, aunque cada vez se notaba que su fiesta era otra, no precisamente la del disco de la Polka Madre.

Mientras llegaba más gente pude estar de curioso por el lugar, platicar con algunas personas y tomar algunas fotos. También conseguí que me incluyeran al final para salir del tokin dentro de la camioneta (llamada la “Moby Dick”, por sus justas proporciones de enorme ballena blanca).

Entre los grupos abridores estuvo “Nabuzenko”, de lo más cercano a los Polka Madre, porque también tocan covers de música gitana: Bregovic, Taraf de Haïdouks, Fanfare Ciocarlia, entre otros.

Aunque antes de ellos un invitado de los Polka, Emerson, amigo de Andrew me parece, la hizo de DJ, en realidad con Nabuzenko empezó a ponerse bien el ambiente. Con ellos, Marina y Enrique se aventaron un palomazo y unos cuantos de nosotros, hasta adelante, empezamos la bailada gitana. Pude reconocer a una chava que una semana antes fue al Centro Cultural España, donde también tocaron los Polka Madre y creo que de ahí los conoció.

Después de Nabuzenko tocó “Joe Volume & The Vincent Balck Shadows”, muy amigos de los Polka –Joe Volume siempre dice que el único grupo original de México son los Polka Madre, y lo dice muy convencido–. Los VBS pusieron a bailar a todos, incluyendo a los de la otra fiesta cumpleañera que, dicho sea de paso, parecía que se pondrían algo más que violentos, pues luego de algunos codazos y empujones empezaron los golpes medio adrede, medio en bola, contra los que no tenían la pulserita fluorescente de “amigos del dueño de la casa”.

Pero no pasó más y cuando tocó el turno de la Polka Madre, ya muy entrada la media noche del domingo, todo se centró en escuchar y ver a la banda convocante. Escuchar y ver, porque el concierto estuvo acompañado con imágenes en video de “Isorattya”, los amigos finlandeses, artistas plásticos y visuales, que de hace bastante tiempo acompañan a la banda y presentan instalaciones y performances en las tocadas, acentuando el toque carismático y único con que se conoce a los Polka Madre donde se presentan.

Tomé algunos videos, claro, pero es difícil ver a la banda en vivo y estarse quieto, así que dejé los videos y me fui a bailar con “Sirenitas en el Espacio” y “Gitanas Mojadas”, hasta ya pasadas las 2 de la mañana que terminaron, en un concierto que por esta vez no tuvo muchos covers y no los necesitó.

Toca Mi Cuerpo (En La Noche)
Ya sabía yo que después de las tocadas la fiesta seguía. Esta vez quería ser parte de la caravana nocturna y lo conseguí. Aunque la camioneta se llenó con los instrumentos y con otros acompañantes de la banda, al final tuve un lugar que me permitió salir a salvo (me preocupaba bastante cómo iba a salir) y además estar en la continuación de la velada.

Salimos de la bodega y una cuadra después nadie sabía a dónde iríamos. Alguien dijo que a Santa María La Ribera, donde unos amigos tenían un bar y dimos algunas vueltas tratando de ubicar la dirección. Nunca había ido a esa alameda de noche; ni parece el DF, tan limpia, tan tranquila y tan bien iluminada.

El caso es que llegamos, cerca de las 4 de la mañana y el bar estaba abierto. Un barecito pequeño, donde todos eran fans de la Polka Madre y donde nos recibieron como si viniéramos de visita desde otra ciudad y eso que veníamos de un par de colonias aledañas nada más.

Como faltaban algunas horas para que amaneciera, pasé el tiempo platicando y colándome en otras conversaciones. Joe Volume decía que se sorprendía porque, cuando su banda tocaba, en el público se ponían a golpearse unos a otros, “pero cuando toca la Polka la gente baila, aunque no los conozcan, se ponen a bailar y eso está fregón”.

También platiqué con Joelle y Florean, del grupo de punk francés Daily O.D., a quienes vi en el Alicia un mes antes y que se quedaron unas semanas en Kramer, antes de regresar a su natal Grenoble. Pekka Simojoki, de Isorattya, decía cuánto le gustaba México, porque no es como Finlandia, “un poko aburrrido”.

Aunque ya todos estábamos cansados, nos la pasamos bastante bien en el bar (éramos como 15 los trasladados de la bodega, todos los ya mencionados, Carlitos, que me incluyó en la comitiva, otro amigo de Querétaro que se la rifó con todos desde tan lejos y algunos tipos y tipas más). Yo a las 8 de la mañana me fui, pero aun se quedaron los demás y entiendo que después, en Kramer, pudieron dormir.

Aléjate de la Manada
Cést tout, iba a hablarles del disco, que entre sus curiosidades incluye un tema (“Los Ciegos”) interpretado por Laura de Ita, hermana de Marina y etcétera, etcétera, pero ya me extendí. Mejor compren el disco: “Casa Dónde” de Polka Madre, distribuido por “Discos Intolerancia” y visiten su myspace y su recién inaugurada página oficial.










domingo, noviembre 11, 2007

Este Es Mi Barco y Es Así

Las celebraciones de mi cumpleaños son relativamente recientes. Será que antes no tenía suficientes motivos para hacerlo y tampoco con quién compartirlos. Pero los últimos cinco o seis años ha habido festejos que para mi resultan más que significativos.

Esta vez no fue la excepción e incluso podría pensar que los anteriores cumpleaños fueron, sin planearlo, preludio de este.

El viernes pasado fue la reunión principal, aunque de hecho empecé a festejarme varias semanas antes. Así que puedo decir que parte de mi cumple de este año fue [cuando no deliberadamente, al menos conscientemente]:

-Conocer a Goran Bregovic en persona
-Ver “La Cambiadora de Páginas”, “Luz Silenciosa” y “Después de la Boda”
-Ver a Fratta y Fernando Rivera Calderón en El Vicio y a Edel Juárez en El Foro del Tejedor
-Viajar a Monterrey con Briz, visitar a Juan, ir al Antrópolis
-Visitar a Elenita S., so pretexto de su venta de garage
-Leer los cuentos culposos de Juan Villoro
-Ir a la fiesta de “la lista”
-Cambiar de lap
-Comer mucho pastel de chocolate
-Caminar por la Roma de madrugada

Lo anterior bastaba para ser un cumpleaños abundante, pero lo mejor sin duda fue el viernes ya mencionado. A pesar de la premura por avisar un día antes, amigos tan diversos y tan distantes acudieron al Agapi Mu de la Condesa.

Siempre quise hacer una reunión ahí y también siempre había esperado compartir un cumpleaños con varios círculos a la vez. Y es que de siempre las reuniones se fragmentan: los que van al Alicia a surfear no son los mismos que escuchan trova o los que oyen a Kusturica, los que me encuentro en la Cineteca o en el teatro no hablan en lenguajes técnicos o de política y los que hablan de política, de economía o de filosofía poco dicen de danza, de música o de cine. Pero todos son mis amigos y me enriquecen a su manera.

Qué grato fue verlos a todos. Tal vez sea difícil, pero ojalá se vuelva a repetir algún otro día. Y ojalá también los que no pudieron llegar en otra ocasión estén presentes, que da mucha buena vibra cumplir años así.




Sales, pues les dejo a quienes se asomen por aquí la fraterna rolita del Frattita, que da título a este post.


Este Es Mi Barco
Este es mi barco y es así,
no tiene velas ni timón,
no toca puerto y no estás tú,
¿a dónde vas, a dónde voy?
Quédate cerca.

Esta es mi casa y es así,
no tiene timbre ni color,
no llama nadie y no estás tú,
¿a dónde vas, a dónde voy?
Quédate cerca.

Este es mi teatro y es así,
no tiene piano ni telón,
no aplaude nadie y no estás tú,
¿a dónde vas, a dónde voy?
Quédate cerca, quédate cerca de mí.

Este es mi templo y es así,
no tiene cristos ni perdón,
no reza nadie y no estás tú,
¿a dónde vas, a donde voy?
Quédate cerca, quédate cerca de mí.
Fratta

jueves, septiembre 20, 2007

Tendré mi Tiempo de Gitanos

El Preámbulo
Más de dos meses sin actualizar, lo sé. Ha sido complicado conectarme y cuando puedo hacerlo la conexión es muy lenta, algunas páginas no abren o termino haciendo otras cosas, como revisar el correo, el myspace o el hi5 y el resultado es que no he escrito nada en el blog.

Se han quedado en el tintero varios temas: conciertos, reuniones con amigos, reseñas de libros, películas... cosas que pienso dejar por aquí y no puedo.

Y bueno, tanto preámbulo en realidad es porque no sé cómo empezar. Llevo semanas sabiendo que debo escribir este post y hoy que lo empiezo no se me ocurre la manera de iniciar. A ver, pues.

El Foro de las Culturas
El tema es un concierto. Uno que habrá el sábado 22 de septiembre en la noche. Será en Monterrey, Nuevo León, en una plaza que se llama “De los 400 Años” y que está en el centro de la ciudad. Es un evento gratuito y masivo, o ligeramente masivo, porque eso tendré que comprobarlo personalmente.

A la plaza le caben supuestamente 5 mil personas y el concierto se realizará en el marco del Fórum Universal de las Culturas 2007, segunda edición de un evento internacional celebrado en Barcelona en 2004 y que se caracteriza por presentar durante varios meses (de tres a cinco) exposiciones, conferencias, conciertos y demás actividades culturales, con los temas de “Diversidad Cultural”, “Paz” y “Desarrollo Sostenible”.

En España, el primer Fórum [honestamente, yo tengo serias dudas de qué “fórum” se acentúe y preferiría llamarlo simplemente “foro”, pero en fin] duró 141 días (5 meses, de enero a septiembre) y se dice que recibió a más de 3 millones de personas.

Entre las personalidades de esa primera edición, estuvieron Mikhail Gorbachov, José Saramago, Rigoberto Menchú, Fernando Henrique Cardoso, Juan Luis Cebrián, Adela Cortina, Baltasar Garzón, Ignacio Ramonet, Adolfo Pérez Esquivel, Salman Rushdie y Alain Touraine. Por parte de México, participaron los Voladores de Papantla, Carlos Fuentes y Sealtiel Alatriste, entre otros.

En la parte artística, estuvieron Pina Bausch, Mikhail Baryshnikov, Sting, Bob Dylan, Phil Collins, Lenny Kravitz, Víctor Manuel, Ana Belén, Pablo Milanés, Pedro Guerra, Joaquín Sabina, Joan Manoel Serrat, Cesaria Evora, Mikis Theodorakis y Chambao.

Hablando en cifras, el Fórum 2004 tuvo más de 20 exposiciones, 400 conciertos, 170 grupos musicales, 60 espectáculos de calle con compañías de teatro, danza, cabaret y circo, instalaciones interactivas y decenas de actividades culturales adicionales.

El Foro de Monterrey
Este año, el Fórum se realizará en México, del 20 de septiembre al 8 de diciembre, en la ciudad norteña de Monterrey. En lo personal, dudo que se compare con el de Barcelona, pero me parece que ese no es motivo para denostarlo.

En esta ocasión se esperan más de mil eventos, durante los 80 días de duración del foro, los cuales estarán organizados en cuatro ejes temáticos: los ya mencionados de “Diversidad Cultural”, “Paz” y “Sustentabilidad” y un cuarto, dedicado al “Conocimiento”.

Las actividades se organizan asimismo en tres formatos: “Diálogos”, “Exposiciones” y “Expresiones Culturales”. El primero, a su vez, tiene los temas de “Paz y Espiritualidad”, “Educación, Ciencia y Tecnología”, “Ciudades y Población”, “Desarrollo Basado en el Conocimiento”, “Cultura de la Salud y Calidad de Vida”, “Gobernabilidad y Participación, Derechos Humanos y Justicia”, “Identidad y Diversidad” y “Comunicación”.

Es importante mencionar que el Fórum está auspiciado por la UNESCO y que esta edición de sólo tres meses de duración es sin embargo inédita en Latinoamérica. Se esperan, por ejemplo, casi 2 millones de asistentes, unos 410 ponentes, 14 exposiciones y más de mil actividades dancísticas, musicales, teatrales y circenses.

Serán 56 los países representados, unas 100 universidades participantes, 150 organismos internacionales, 10 encuentros de carácter mundial; alrededor de 3 mil artistas e intelectuales, 3 mil obras en exhibición, así como 30 museos nacionales y 26 extranjeros.

Entre los conferencistas anunciados están Mario Molina, Samuel Ruiz, César Cansino, Judith Bokser, Miguel Ángel Granados Chapa, Daniel Cazés, Lydia Cacho, Gloria Ramírez, Sandra Cisneros, Enrique Krauze, Mario Vargas Llosa, Michel Wieviorka e Ignacio Ramonet; mientras que en la parte musical habrá conciertos de Fito Paez, El Gran Silencio, Plastilina Mosh, Jumbo, Inspector, Jaguares, Patita de Perro, Óscar Chávez, Los Folkloristas, Tania Libertad, Lila Downs, Astrid Hadad, Regina Orozco, Eugenia León, Ojos de Brujo y Goran Bregovic.

Otras dos características del Fórum conciernen a su planeación previa y a su trascendencia inmediata en el ámbito local. Con respecto a lo primero, se sabe que los preparativos empezaron con meses de anticipación, ya que fue necesario un “plan maestro de infraestructura urbana”, mediante el cual se remodelaron y crearon los espacios necesarios para albergar los eventos y recibir a los asistentes.

En cuanto a su trascendencia, se dice (o al menos se pretende) que su celebración transforme a las localidades anfitrionas. Y ciertamente es de esperar que en materia turística tenga una relevancia importante para la ciudad. No sólo eso, mientras escribía este texto he recibido, aquí en el DF, folletos del foro y escuché a una persona contarle a otra por teléfono que se iba unas semanas a trabajar allá y que le pagarían muy bien, por lo que asumo dará también cientos o miles de fuentes de trabajo, lo cual no es para menos.

Goran Bregovic, el Gitano que Visitará México
Y después de todo lo dicho, doy ahora la explicación personal de por qué iré al foro, en visita relámpago a esa ciudad que me es desconocida (me acompañará Briz, amiga de varios años, a quien seguro le gustará el viaje improvisado).

La razón es simple. De los cientos de participantes, la presencia de Goran Bregovic es la que a mi me parece imperdible. Todo lo que escribí no lo sabría si no hubiera sido porque de casualidad leí su nombre en un folleto y comprobé su actuación al visitar la página en internet del Fórum y la de Bregovic mismo, en su agenda de conciertos.

Tengo al menos 10 años esperando esta visita, que siempre imaginé sucedería en la ciudad de México, no en provincia. He sabido que a Bregovic se le conoce bien en Argentina y Chile, pero en México es prácticamente desconocido.

Cuando alguien me pregunta el tipo de música que escucho, contesto sin dudarlo que la música gitana, la gitana balcánica para ser precisos. Y en realidad lo que quiero decir es que oigo a Goran Bregovic. Claro, igual a los rumanos Taraf de Haïdouks y por supuesto al también yugoslavo Emir Kusturica y su No Smoking Orchestra.

Pero Bregovic es el primero, sin duda. “Talijanska”, “Kalasnjikov”, “Sheva”, “Ederlezi”, “Hop Hop Hop”, “In The Deathcar” o “Borino Oro”, son canciones (con algo de ska, con algo de punk, con suficiente rock) que puedo oír una y otra vez sin fastidiarme. Hasta las bailo y eso que no tengo idea de cómo se bailan o si es que son bailables.

Tampoco me son familiares el alfabeto cirílico, ni las lenguas balcánicas, pero esos ritmos y sonidos me hacen sentir parte de algo, digamos de quien los toca o digamos de quienes también los disfrutan. Hasta gitano me siento y hasta en feliz me transformo.

Como casi cualquiera que lo conozca, supe de su música por el cine. “Underground”, esa película de Kusturica que en México gustó tanto, cuando llegó en 1996, resultó definitiva también para mis gustos musicales.

Lo primero que hice fue encargar el soundtrack en Mix Up, para volver a escuchar esa musiquita como de banda improvisada, como provinciana de cualquier lado, como alborotada y atemporal, como triste y melancólica, como de fiesta y funeral.

Con el disco en mis manos, varios meses después del encargo, supe que el compositor era Bregovic (“bregovich”, dicen que se dice). Por esa misma época, vi “Tiempo de Gitanos”, también de Kusturica y también musicalizada por Goran. Esa peli me hizo fan definitivo del cine de Kusturica (o “kusturitza” para los esnobs puristas), seguidor impaciente de Bregovic y aspirante frenético (y patético, supongo) del gitanismo, digamos de ese tipo.

Si han visto “Gato Negro, Gato Blanco”, cinta también de gitanos, ¡imagínense que yo le tenía envidia al protagonista y me declaraba enamorado de la gitanita que era su novia! De hecho, aún recuerdo el nombre de la actriz: Branka Katic. De ese tamaño, pues, mi clavadismo.

En fin, que estoy que no me la acabo con esta visita. Ir a Monterrey sólo por un fin de semana es como de locos; más si nunca he estado ahí y más si voy en busca de una plaza pequeña, a un concierto de apenas dos horas, el cual honestamente dudo se llene de fans.

Además estaré persiguiendo una foto, un video, algún autógrafo y si se puede una improbabilísima entrevista. Llevo mis carátulas de DVD y CD de “Underground” (que dicho sea de paso ya tienen firma de Kusturica: “for Karlos, Emir”, dice la dedicatoria), “Tiempo de Gitanos”, “Sueño de Arizona”, “La Reina Margot” e “Historias y Canciones de Bodas y Funerales”.

Si consigo una entrevista (y si consigo un traductor), le preguntaré varias cosas, como su participación reciente como actor en la cinta italiana “Los Días del Abandono” (que vi hace unos meses, también por casualidad), su próxima visita a Chile a principios de 2008 (de la que me enteré hoy y me confirmó mi amiga Ale, vía messenger), a lo mejor algo de su distanciamiento con Kusturica o sobre su última producción “Karmen”, que supongo hace referencia a la gitana española que todo mundo conoce.

En fin, que necesitaré mucha suerte para que todo eso suceda. Y a lo mejor fatalmente no pasa nada. Pero qué importa, yo iré y lo intentaré. Si se puede bien, y si no también. Supongo que esa es una actitud gitana [y el fracaso una condición], ¿o no? [¡Ooopa!]

lunes, mayo 21, 2007

Mi Crónica del Vive Latino 2007

Para Alexandra Hamilton, que es bien chida
o bacán, como se dice por allá.

Los Preparativos
Compré mis boletos como un mes antes, dos para mi (sábado y domingo) y dos más por si acaso. Nunca falta con quién ir o alguien que no alcanzó boleto, y si no pues me llevaba a mi hermana, que desde hace muchos años es la encargada de llevarme a casa si termino muy lastimado, jeje.

El segundo preparativo era mi playera de Flavio, la compré el año pasado que tocó medio de sorpresa en el
Multiforo Alicia, ese lugar que qué bueno que todavía existe, al que empecé a ir cuando salía de la Prepa y entraba a la Fac, donde tocaba Panteón Rococó sus rolitas demo.

El Vive que ya no es, pero que sigue siendo
Según el programa, el evento empezaba a las 12:45, lo cual quería decir que tenía que llegar al menos una hora antes, más o menos lo que tarda uno de la salida del metro Ciudad Deportiva hasta el Escenario Rojo (principal).

Esta vez mis amigos de siempre no fueron, porque el
Vive ya es caro para muchos y porque los grupos que tocan son más comerciales, algunos todavía de rock, pero de esos que ya se les escucha en estaciones pop.

Antes el
Vive era más experimental (y también más de ese rock-que-no-es-tan-pop), con sus pros y contras: no se reunían 60 mil personas y la organización era pésima (mal sonido, poco coordinados los tiempos para los músicos, poca y mala comida a la venta, seguridad insuficiente), pero en cambio veías en escenarios más grandes a aquellos que sólo encuentras en lugares pequeños, donde los espectadores se cuentan por decenas, no por miles.

Y en los primeros
Vives veías grupos que sólo conocías por una o dos canciones, grupos de España, de Argentina, de Chile. O locales, de esa que se llamó la avanzada regia, por ejemplo. Entonces ibas porque los podías conocer mejor y escuchabas propuestas nuevas o no muy difundidas, además de unos cuantos de los grandes. Ahora el grueso de la gente va por los grandes (que ni tanto) y así como no queriendo están los escenarios chicos o los horarios iniciales para las propuestas nuevas o diferentes.

El rock no tiene la culpa
En mi opinión el
Vive es la oficialización-domesticación de los casi espontáneos y autosuficientes conciertos masivos que proliferaron en México en la década de los 90. Es un festival de música, de rock y lo que se cuele, pero que venda al menos sus 40-50 mil entradas.

Y creo que en las últimas dos
ediciones hubo muchas ausencias, casi casi diría grupos vetados o hasta géneros vetados. No me consta, pero lo supongo. Creo que por esa razón ya no han estado grupos como Guillotina o Panteón Rococó, entre muchos, muchos otros. “Si no tienen disco nuevo no los podemos invitar”, he llegado a escuchar, lo cual yo traduzco en “si no tienen disquera grande que les produzca, no van (porque esas disqueras quieren a los suyos y no quieren a los que no lo son)”.

Pero por otra parte, creo que lo todavía rescatable es la llegada internacional. Porque a esos grupos no se les puede ver tan a menudo; por ellos yo creo que vale la pena seguir yendo, y por las sorpresas, los reencuentros, los palomazos, las versiones cover-homenaje a los ausentes.

Y también por el rock, porque el rock no tiene la culpa.
Zoé no tiene la culpa, ni Fobia, ni Cerati, ni El Tri. Sólo que, digo yo, ellos cualquier semana tocan en el Metropolitan o en el Palacio de los Deportes al precio que quieran. Hay otros que no. Y eso tenía el Vive. Por eso Jumbo o Zoé tocaron en sus respectivos inicios ahí. En las condiciones de hoy pudieron no haber estado. Digo, eso pienso.

Bueno, esa fue mi reflexión personal que no espero que compartan todos. Ya enseguida mi reseña del concierto, de lo poco que me tocó ver por esa maldita desdicha de no ser ubicuo y multiplicarme en los tres escenarios al mismo tiempo.


Réplica
Réplica es el grupo que abrió el Escenario Azul (mediano). El vocalista es Erich Martino, locutor de Reactor, sólo fui a tomar una foto y escuchar una rola, a ver si me convencían. Y sí, pero tampoco tanto. Me recuerdan a Depeche, que me gustaba, pero antes y de a poquito. Pero los oiré más, lo prometo.

Sr Bikini
Luego luego me regresé al Escenario Rojo (grande), abría el
Sr Bikini. Surf movidito. Se puso bueno el baile, hacia calor y me quité la playera y en eso tocaron “Fuera ropa” y pues se puso muy chido la verdad. A ellos son de los que se les ve seguido en el Alicia. Y me gustan porque me gusta el surf. Cuando tengo insomnio me la paso oyendo surf, punk y ska toda la noche. Y claro que pongo rolitas del Sr Bikini.

Veo Muertos
En el Escenario Verde (chico), el segundo grupo fue
Veo Muertos. A ellos sí quería verlos, me gustan harto. Resulta que en el radio había oído varias rolitas de ellos. Un día puse atención para saber quiénes cantaban “Mi hermana golpea a mi madre” y eran ellos. Los busqué en internet y supe que eran los mismos de “Calladitos”, “A mi me gustan los hombres” y “Chica de Pelos” que también me gustaban. Obvio cantaron todas esas. Y lo mejor fue cuando subieron a dos chavas que se levantaron las playeras [y lo todavía más mejor es que tengo fotos, jaja].

Tanke
Luego de
Veo Muertos, siguió Tanke. Los presentó El Golfo, también locutor de Reactor [muy muy culto, en lo que toca a música al menos], a quien luego se le ve comiendo ensaladas en Coyoacán (bueno, yo lo he visto). De Tanke nomás me gustaba una rolita, “Simbiosis”. Y creo que me sigue gustando nomás esa rolita, jaja, pero también seguiré oyendo más de ellos.

Cuarteto de Nos
Fui al Escenario Azul de nuevo. Tocaba El Cuarteto de Nos
. ¡Qué súper sorpresa, la verdad! Ya había oído su conocida “Yendo a la casa de Damián”, de frases así como muy obvias. A muchos no les gustan. A mi sí, más por el acentito “uruguasho”. Pero verlos en vivo y escuchar sus otras canciones fue excelente. Ahora me gustan también sus otras rolitas: “Ya no sé qué hacer conmigo” y “Pobre papá”. Y por la tarde me los encontré ahí paseando y me tomé foto con ellos. Qué chido.

Los Concorde
A
Los Concorde no los pensaba ver, porque no sabía quiénes eran. De hecho los vi por casualidad, después de darme una vuelta rápida por los tres escenarios. Lo que me llamó la atención es ver a Jonás, de Plastilina Mosh, a quien una noche antes encontré caminando por la colonia Roma y por eso lo reconocí de lejos en el Vive. Pensé que estaba en palomazo con alguien, pero no; de hecho nomás oí la última rolita y vi también a Leonardo de Fobia ahí arriba. Ya después (apenas hace unos días) me enteré que ellos son Los Concorde [Mauricio Clavería (La Ley), Leonardo de Lozanne (Fobia), Poncho Toledo (La Lupita) y Jonás (Plastilina Mosh), acompañados de Atto (Atto & The Majestics )] y que era su primera presentación oficial. No puedo decir si me gustaron o no. A ver luego. [Oigan su rolita “Rompecabezas”, suena bien].

La Tremenda Korte
A
La Tremenda Korte los quería ver por tres razones. La primera es que me gustan, también los conozco de los conciertos masivos en CU de la época más zapatista y estuve cuando presentaron su primer disco en el Salón Los Ángeles, allá por Tlatelolco y la Guerrero. La segunda razón es porque fue de lo poco de ska que hubo en el Vive. Y la tercera porque tocaría con ellos Marina de Ita, de Polka Madre, grupo gitano-comodeeuropadeleste-y-casipunk-odigamoscomoiggypop [imagínense a Goran Bregovic o la No Smoking Orchestra pero en versión “pa' pasar el rato porque ellos nunca vienen”] que ojalá un día toquen en un Vive Latino, porque son la neta. Y ya ahí dos sorpresas más: primero salió el Capi, ex de Los Estrambóticos y cantó “La cerveza y el dolor” y luego Flavio Cianciarulo, ex Fabulosos Cádillacs, que no me acuerdo cuál tocó, porque en sus tantas apariciones cantó al menos ocho canciones de su exbanda que tantos y tantos queremos volver a ver.

Flavio Mandinga Project
En el mismo Escenario Azul tocó
Flavio. Muchos esperábamos que saliera de repente Vicentico, pero no. Lo más que pasó es que se acordó de él y le dedicó una canción de los Cadillacs, creo que Matador. Flavio fue también lo mejor del Vive [de hecho es lo mejor que queda de esa generación de los 80-90]. De él sólo puedo decir dos cosas más, que creo muchos podrán respaldar mejor que yo: es un “loco” generoso y un músico honesto. Si los Fabulosos siguen tan presentes yo creo que es por él, más que por Vicentico. Y Flavio siempre habla bien de sus excompañeros, hasta en sus nuevas canciones, como “1985”. De su generosidad qué más evidencia que el apoyo que le da a nuevas bandas, no sólo argentinas, sino mexicanas también. Y es que quiere tanto a nuestro país, que hasta su esposa es mexicana. Es un tipazo el Sr Flavio, qué lastima que no le conozca más, sería todo un honor. Además de las canciones “fabulosas” que todos se sabían, pero que tocó en su versión mandinga, cantó suyas “La Penita”, “Agujeros” y “Voy en llamas” y le acompañaba, como en su última visita, Matías Brunel, de Papas Ni Pidamos, a quienes también ojalá un día los veamos en un Vive Latino, o en el Alicia, de menos.

El Tri
Terminando
Flavio estuve paseando por la zona de disqueras y puestos del Chopo y luego regresé al Escenario Rojo. Estaba El Tri. Nomás los vi de lejos, ya estaban terminando de hecho, pero alcancé a oir “Las piedras rodantes”, tomé una foto y regresé a los otros escenarios a ver qué había.

Gustavo Cerati
Una hora después, de nuevo en el escenario principal, alcancé a ver a
Gustavo Cerati. Llenísimo el Foro Sol a esa hora, ya oscureciendo, pasadas las 8 de la noche. Quise ir hasta adelante a tomar fotos, pero no se podía, así que mejor me salí. Por ahí andaba a esa hora el Sr González, que tocó con Monocordio un par de horas antes, a quienes desafortunadamente no alcancé a ver. El Sr González [ex Botellita de Jerez, pero mucho más que eso, como tantos músicos saben], también roquero honesto como el que más y muy muy generoso, abrió su mochila y me regaló el disco de su más reciente proyecto, “El Grao”. Ya tenía sus rolitas, porque también las regala por internet, pero qué chido tener el disco de sus propias manos.

Transmetal
Ya en las últimas horas del sábado, pasé al Escenario Verde. Alcancé a ver por unos minutos a
Transmetal, banda mexicana que pues obvio toca metal y que qué bueno que estuvo en el Vive, aunque no los oigo mucho ni nunca los veo en vivo.

Rata Blanca
Y es que fui a ese escenario porque quería ver a
Rata Blanca, dobles sobrevivientes por ser un grupo de tantos años de trayectoria y por ser metaleros en una época donde ese género no tiene tanta difusión. Muy bien por los greñudos argentinos y muy bien también por el público que los fue a ver, que eso tienen los metaleros: no son muchos, pero siempre están presentes con sus bandas; si ese mismo día hubieran tocado en otro lado de la ciudad los habrían ido a ver hasta allá, en vez de ir al Vive. Dicho de otro modo, los que estaban ahí no fueron al Vive, fueron a ver a Rata Blanca.

Desorden Público
No me pude quedar al cierre de
Rata Blanca en el Escenario Verde, porque pronto empezaría en el Rojo el Desorden Público. Siempre es un conciertazo el que dan estos venezolanos y no fue la excepción esta vez. Aunque ya mucha gente se iba del Foro Sol a esa hora [casi las 10 de la noche], otro tanto se quedó a escuchar el “Allá cayó, allá cayó allá cayó allá cayó”, “Canto popular de la vida y muerte”, “Latex, a pesar del latex” o el “Cyber revolucionario” y a ver sus mensajes de “Paz” y “No más guerra” proyectados al fondo del escenario. También ellos invitaron a Flavio a cantar y los pocos-pero-todavía-muchos que quedábamos nos volvimos a prender con “Mal bicho”. Buen cierre del primer día de Vive Latino mexicano, octava edición.

La Salida
El domingo, ya pasada la una de la mañana, llegué a mi casa, caminando. No fui el único, claro; de hecho, muy cerca de mi casa, vi a tres o cuatro chavos buscando un hotel dónde pasar la noche, supongo que venían de muy lejos, quizá ni eran del DF. Así pasa siempre en el Vive, no hay manera de encontrar transporte público y menos barato. Del Foro Sol a mi casa son como 5 minutos en coche, unos 6-7 kilómetros aproximadamente. En taxi, un día normal, me cobran 30 pesos (3 dólares), pero ese día el único que encontré libre quería 300 pesos (30 dólares). Y pues no.

Jessy Bulbo
El segundo día de
Vive Latino lo abrió Jessy Bulbo, en el Escenario Azul. Llegué casi al final, pero sí alcancé a tomar unas fotitos y cantar “Maldito”, “Mala respuesta” y “El sexo sin amor”. Me cuesta trabajo verla sin las Ultrasónicas, pero ya menos. También me gusta lo que toca ahora, igual muy de garage. Por la tarde también me pude tomar una fotito con ella. Qué bien que le vaya bien, cada vez más, porque sí se la ha rifado estos años.

Fenómeno Fuzz
Los
Fenómeno Fuzz abrían por su parte el Escenario Rojo, a la 1 de la tarde. Surf de mascaritas, con bailes de piernas, brazos y manos aleteantes. Muy tribal el ambiente: le bailas, le empujas, le saltas encima a los de adelante, le ayudas a pararse a los que caen, te ayudan a ti, pero igual te golpean y te caen encima; le corres con todos juntos hacia delante, hacia atrás, en licuadora. Y le cantas: “Yo quiero ser un beach boy”.

San Pascualito Rey
A los terceros que vi el domingo fue a
San Pascualito Rey, en el Escenario Azul. Me pasa con ellos que su música me gusta, pero si los oigo mucho me deprimo. Por eso no he comprado música de ellos, pero la verdad que sí son muy buenos. Y para variar, le pidieron palomazo también a Flavio Cianciarulo y tocaron con él “Vasos vacíos”, versión-muy-sufrida-sanpascualita. Y bueno, así en vivo, ni tan triste el asunto, me gustaron tanto que ahora sí me animé a añadirlos a mi myspace. “Lo siento soy yo, lo siento soy yo, hoy no es mi día”; “Esto es morir, sólo un poco, cerrar los ojos y aventarte lejos, esto es morir”. ¡Ay, cómo sufro, maldito yo, de veras!

Jumbo
Durante mucho tiempo
Jumbo fue uno de mis grupos favoritos, desde el “Restaurant”. Combinaban canciones muy roqueras, como “Monotransistor” o más adelante “Motocicleta”, con las casi nostálgicas pero también roqueras y de muy buena letra “Fotografía”, “Aquí” o “Siento Qué”. Y sus presentaciones en vivo siempre fueron memorables, con los vuelos de Eddy hacia el público y Castillo contando minianécdotas entre canción y canción. Pero el grupo se separó. Jumbo sigue, pero en lo personal yo sí creo que no es igual. De todas formas los fui a ver al Escenario Rojo, a recordar esos primeros toquines donde éramos unos cuantos cantando “Explosión” o “Automático”, lo mismo que “Hoy” o “Cada vez que me voy”.

Chetes
Después de
Jumbo siguió Chetes en el mismo escenario. Sí me laten sus rolas, pero igual prefería mucho más a Zurdok, y más todavía al inicial Zurdok Movimento. El “Gallito Inglés” o “Platique con mi pistola” eran de lo que más me gustaba en esa época donde casi todos los grupos que oía resultaban ser de Monterrey. Y lo nuevo de Chetes como que nada qué ver. Buenas canciones, sí, pero como si fueran de otra persona y no de quien gritara a todo pulmón “vamos a platicar, si usted tiene algún problema, platique con mi pistola”.

Bengala
Luego de andar un rato por los stands, regresé al Escenario Azul. Quería ver al
Sargento García, pero ya no los alcancé. Seguía Bengala y luego los Liquits. De Bengala no había oído más que una o dos canciones y me quedé por ver qué tal, pero también por alcanzar lugar hasta adelante, con los Liquits. Lo sobresaliente aquí fue que por ahí en la carpa de músicos se alcanzaba a ver a Meme, de Café Tacvba, viéndolos. Y ya.

Liquits
Para cuando empezó
Liquits ya estaba instalado hasta adelante. No los había visto en vivo, aunque me gustaban sus canciones desde que los oí con Kurasaibo en la película “Todo el poder”. También me gustan bastante y los quería ver en este Vive; más por su más reciente sencillo, “Te comes lo que dices”, que es del tipo de música que me gusta: fuerte, roquera, medio agresiva, como desparpajada y rara. Siempre me ha gustado la música rara, bien diferenciada de las demás. “Mi patito de hule” o “Chicharos Mágicos” serán lo que sean pero no son como cualquier otra canción que se escuche en la radio. La verdad.

Ely Guerra
Mientras, en el Escenario Rojo, empezaba la muy querida siempre
Ely Guerra. No me tocó verlo, pero luego me enteré que en cierto momento todos sus músicos se rompieron la ropa, a la altura del pecho, como en solidaridad por ese otro Vive Latino donde por descuido dejó al descubierto uno de sus senos por muchos-varios-pero-tan-breves segundos y siguió tocando. A Ely una vez la vi en el cine, en la última función con casi nada de gente, allá por Gran Sur y sí es muy guapa, ciertamente. Esta vez la anécdota fue que rompió la guitarra como cierre de su participación. Y todos aplaudieron y gritaron. Y todos aplaudimos y gritamos. No necesita de sensuales accidentes para llamar la atención y llenar el escenario principal del Vive Latino. La fuimos a ver porque sabe estar a la altura de ese evento. Y por eso se le respeta. Y se le quiere por eso.

Volován
Después de
Ely seguía Kinky pero aún tenía unos 20 minutos para ir a ver a Lucybell en el Escenario Azul o a Volován en el Verde. Me gusta más Lucybell, pero seguro estaba llenísimo y además hubiera tardado más en regresar al Rojo, así que fui con Volován. Oí tres o cuatro canciones, las que me sabía, tomé unas fotos igual que con cada grupo que veía y me regresé al escenario principal, de donde ya no me moví.

Kinky
Kinky tampoco es que me guste mucho, pero quería alcanzar buen lugar hasta adelante, para ver a Zoé, Café Tacvba y Los Amigos Invisibles, que cerrarían todo el festival. Quería ver también a las bandas de los otros escenarios, pero fue imposible. Allá adelante, con miles de personas empujándome y una valla de metal enfrente como contención, era imposible moverse. Sólo salían los desmayados, algunos niños, mujeres casi asfixiadas y los voladores que pasaban encima. Además, me costó tanto llegar hasta ese lugar, que mejor no me moví. Total, se podían tomar buenas fotos desde ahí. En un Vive anterior vi a Kinky, sólo que en el escenario más pequeño. De lo que recuerdo es que había de público muchas chavitas así bien bonitas y dos o tres de ellas, en diferentes lugares, se levantaron la blusa y se quitaron el sostén para aventárselos, pero esta vez no vi nada de eso. De verás que el Vive es cada vez más fresa; de qué sirve que vayan más güeritas, si son de las que quieren sus conciertos tipo Auditorio Nacional, bien espaciaditos y ordenados.

Zoé
Y tanta gente ahí empujando, tantas chavitas fresas queriendo estar hasta adelante, en realidad lo que querían era ver a
Zoé. Qué cosas, de verdad; esas mismas canciones que unos años antes escuché me parece que en el Circo Volador, con bien poquita gente, ahora ponen a medio Foro Sol concentrado en corear “En tu planeta me quedé... pero mi nave se averió... love, love, love” y en prender las luces de teléfonos celulares, luces blancas y azules, tan vistosas en esa última noche de Vive Latino mexicano.

Café Tacvba
Terminó
Zoé y las chavitas esas fresas se fueron. Y llegó Café Tacvba, los mismos que en otro Vive Latino regresaban después de cierta pausa musical, los mismos que cubrieron tantas ausencias de esa edición pasada dedicando varios minutos a un collage de covers. Café Tacvba le debe tanto al Vive Latino como el Vive Latino le debe a Café Tacvba. No es que se necesiten el uno al otro, pero juntos son memorables. Y volvió a pasar en este octavo festival de rock hispano. Qué show, qué luces de colores, qué canciones de ese lado del escenario; qué coros, qué bailes, que sincronizada memoria colectiva de este lado del público: “Eres, lo que más quiero en este mundo, eso eres”. Y para continuar con las apariciones, sale de nuevo León, de Zoé, y toca con ellos. Porque eso también es el Vive Latino: músicos que se suman a los músicos. “Nos toca a nosotros, pero sería chido si te tocas una rolita con nosotros” o “les toca a ustedes, pero déjenme acompañarlos en esa rolita”. Y por eso vale la pena ir al Vive, por la convivencia de los dos lados, de los múltiples lados. Un subgénero de rock seguido de otro subgénero de rock, un grupo sudamericano enseguida de otro mexicano, una canción que todo mundo se sabe seguida de otra que apenas se presenta en público y que ni siquiera tiene nombre todavía, un grupo de músicos cuarentones, de esos que empezaron en el LUCC [“La Última Carcajada de la Cumbancha”], o todavía antes [Avándaro, por ejemplo], seguido del nuevo grupo que apenas va a grabar sus primeras canciones. Así es con Café Tacvba, que captan perfecto la esencia del Vive Latino: tocar como una forma de compartir.

Los Amigos Invisibles
En cierta forma el
Vive se cerró con Café Tacvba. Terminaron y la mayoría de la gente se fue. Ya pasaban de las 10 de la noche y la jornada había sido intensa; más para los que era su segundo día de rock, como en mi caso, acumulando en dos días más de 24 horas de música y baile Pero aún faltaba el cierre oficial. Ahora sí la última banda de la noche, del festival anual. Los Amigos Invisibles salieron y luego luego nos pusieron a movernos otra vez. Y más cuando sale Rubénalbarrán-G3-Gallogaz-Ñru-Anónimo-Sizu y canta con ellos. Y casi enseguida la chiquita Natalia Lafourcade, que sabe lo difícil que es estar frente a ese público que así como le baila y le canta a tus canciones, te puede aventar botellas o cartones, chiflarte, insultarte y al final bajarte sin terminar de cantar. Pero esta vez eso no le pasó. La vimos muy atentos bailar de trenecito el Cuchi Cuchi, con esos amigos más visibles, que al terminar de cantar terminaban también por este año la celebración anual del rock en México. Ya podíamos ir a descansar. La ruidosa misa había terminado.

Los que no vi
Y me quedé con ganas de ver a tantos más. El sábado no pude ver ni a
División Minúscula, ni a Fobia, ni a Six Million Dollar Weirdo. Tampoco a Gondwana, Pastilla [a ellos sí los alcancé a oir desde lejos, pero no los vi bien], Los Odio, Devendra Banhart, Monocordio o el Columpio Asesino. Y del domingo no vi a los Magic Numbers, que dicen que tocan chido, pero más lamentable fue no ver a La Gusana Ciega, Cuca, The Locos o Los Piojos. Ni modos.

Eso fue todo, para que los que no fueron se den una idea de lo que hubo y para que quienes sí fueron lo recréen de nuevo. He buscado en internet qué se dijo del
Vive y no encontré una buena reseña, por eso ésta que es la mía y qué me consta en cada detalle. Si alguien lo leyó completo, gracias. Y si alguien me deja comentarios más gracias. También si quieren vean las fotos. Tomé muchas, más de 500, pero he subido las más representativas, que son poco más de 100. A ver qué les parecen.

Vale.





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