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lunes, julio 29, 2013

Sueño de mujer repetida, con música de fondo

Canción en un sueño:
 
Me gustan las fotos
que toma la gente
[arriba del mar]
[encima del mar]
y las...

Después o antes o durante la canción, estaba yo parado sobre la arena de un desierto o de una playa. Alrededor había gente, poca gente; caminaban de un lado a otro, mujeres y niños principalmente.
 
Yo veía a una mujer caminando hacia mí. De lejos era como una acuarela, parecía alguien que conozco, pero, como en una acuarela, no se distinguían los rostros. De lejos era alguien conocido (Amaranta) y de cerca no era nadie. Era una acuarela caminando, como en un corto animado. Tenía un vestido largo.
 
Cuando se acercaba y veía que no era ella (siempre no caminaba hacía mí, sino que pasaba de lado, frente a mí), veía que atrás estaba Sol. También caminaba, pero no era una acuarela, porque la distinguía bien, tanto de lejos como de cerca.
 
Notaba que pasaba de izquierda a derecha, al principio lejos y poco a poco cerca de mí, pero pasando de largo, como si no me viera (tal vez yo no estaba ahí, sólo veía lo que pasaba).

Luego, me daba cuenta que Sol pasaba, desaparecía y de nuevo volvía a aparecer a lo lejos, de izquierda a derecha, de lo lejos hacía cerca de mí, pasando y desapareciendo, una y otra vez.
 
Pero en cada vuelta Sol no era la misma, llevaba ropa distinta, vestidos o faldas diferentes, alguna tela en la cabeza; además, ya no caminaba, la arena ya no era de desierto sino de mar o de río (eran aguas calmadas, sin olas).
 
En esta parte –cuando Sol se acercaba, se metía al agua, nadando y desaparecía–, se suponía que volvía a salir, a mi derecha, pero ya no le veía la cara. En ese momento otra Sol a lo lejos se acercaba, sonriendo, nadando o caminando, con sus múltiples vestidos. Yo me daba cuenta y me decía a mí mismo que siempre que la soñaba venía de izquierda a derecha y que cuando la viera se lo diría. Eso no es cierto, pero en el sueño yo aseguraba que así era: que siempre, en todos los sueños, aparecía acercándose desde la izquierda.
 
Habrán sido unos seis o siete ciclos (o tal vez más pero, ahora que escribo, diez o doce me parecen demasiados). Cuando pasaba nadando cerca de mí, creía (o esperaba) que al salir me vería y me hablaría, pero eso no pasaba. Yo ya no alcanzaba a verla salir, porque ya había otra a lo lejos o porque cuando salía sólo podía verla de espaldas y alejarse (y a lo mejor ya no era ella, porque sólo estaba seguro de que era ella cuando venía, ya que la reconocía, pero una vez que se iba ya no podía estar seguro.
 
No sentía frustración porque no me hablara (tal vez no me reconocía o tal vez no me veía). A lo mejor un poco al principio, pero luego ya no, cuando la arena era agua. Yo creo que en ese momento ya sabía que estaba soñando, porque no me sentía mojado, era como si no estuviera ahí, sino solamente lo viera.
 
En cada ciclo de Sol pasando era como si ella fueran las olas. No había olas, el agua estaba muy tranquila, pero lo único que se comportaba como una ola era Sol acercándose y disolviéndose. Apareciendo y desapareciendo, o al revés, desapareciendo y apareciendo de nuevo. Con su distinta ropa gitana, desde distintas distancias, pero siempre a la izquierda. Pero si ella era las olas, las olas venían de la playa al mar y no al revés, porque desde donde yo veía todo era a unos metros de alguna supuesta playa. Atrás mío debía estar el océano (o aguas más profundas), aunque no lo veía ni lo sentía.
 
Había más gente alrededor, pero eran personajes secundarios, mujeres y niños, pero nadie conocido.
 
Y la canción –esa canción de sabor salado, del principio–, seguía ahí cuando desperté. Para no olvidarla la escribí, luego me fui acordando de todo lo demás.
 

jueves, octubre 23, 2008

Paréntesis Urgente

Interrumpo el letargo. Anoche volvieron a salir palabras de la pluma.

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Ventajosa
para qué, si ya sabes
Ventajosa,
me tocas con tus dedos imantados
–te sabes favorita de mi vida–;
tus ojos,
profunda inmensidad que me deshace,
océano incontinente de ternura.
Me dejas,
te vas porque sabes que no quiero,
que le harás falta a mis brazos esta noche.
Tu lengua,
Las huellas de saliva que no secan.
Tú, dulce, como sol de mayo,
Agua caliente con burbujas en la tina.
Las piernas
–las tuyas y las mías–
frente a frente,
susurros que proponen que te quedes,
explicas que tu tiempo y que tus cosas,
me dices que el futuro y tu familia.
No insisto,
conozco la estrategia.

Tú ganas.
Ya te quiero, por hoy, sólo esta noche.
Son tus manos que atrapan a las mías,
lo que piensas de mí y que no es cierto,
que rías, me reproches o te enojes.
Esos besos
con tus labios
entreabiertos.
Lo que imagino que será todo tu cuerpo,
el cabello en tu espalda y los temblores,
mi sudor con tu sudor incorporado.

Un instante,
eclipse de planetas encimados,
textura al rojo vivo de dos lavas.
El momento en el que bajes las espadas,
sin defensas aceptes que te quiera,
sin razones ni mañanas,
ni certezas, ni tristezas;
con tus tiempos y mis tiempos,
los imanes de tus manos,
mi impaciencia.

Fénix 36

miércoles, junio 20, 2007

Paris, je t’aime ausi

La vi la semana pasada. Supe de ella desde que la estaban filmando, pero no sabía que ya estaba en México.

Ese día el plan era ir al cine con Alina y su “manager” Maricarmen. Afortunadamente mi poca disponibilidad de tiempo hizo que sólo pudiera ir después de las 7 de la tarde y a un cine del Sur.
Qué sorpresa ver que “Paris, Je T’Aime” era la opción a esa hora en ese cine. Lo mejor es que de las dos o tres cosas que sabía de la peli –que eran historias de amor sobre lugares de París (un largometraje a partir de cortometrajes, relacionados por la geografía), que estuvo en Cannes el año pasado, que participaban en el proyecto los hermanos Cohen, la Coixet, Juliette Binoche, la Portman...–, debo decir que en realidad fue mejor de lo que esperaba.

Es una de esas películas que uno se imagina que ve (o que filma, o que alguien debería filmar para uno) a partir de lo mejor que nos gusta en determinada época. Ver, por ejemplo, el estilo ese de las películas francesas, a lo Jeunet y Caro, con actuaciones norteamericanas, inglesas y latinas.

Qué tal, en un par de horas, ver juntas a Leonor Watling, Natalie Portman, Catalina Sandino (María, Llena Eres de Gracia), Juliette Binoche, Maggie Gyllenhaal (La Secretaria), Ludivine Sagnier (Swimming Pool), Fanny Ardant (8 Mujeres, Nathalie, Ridículo), Miranda Richardson (Las Horas), Julie Bataille, Emily Mortimer (Match Point) y Geena Rowlands.

O a Gerard Depardieu, Steve Buscemi, Willem Dafoe, Javier Cámara, Elijah Wood, Rufus Sewell (Hamlet, versión Kenneth Branagh), Nick Nolte, Wes Craven, Ben Gazzara y Barbet Scroeder (director de La Virgen de los Sicarios).
Y bueno, intentar adivinar quién dirigió tal o cual episodio, reconocer estilos o recursos vistos en otras películas, digamos a lo humor negro de Ethan y Joel Cohen, a lo trágico que se ve venir y no se puede evitar de Isabel Coixet, a lo cotidiano e inesperado de Alfonso Cuarón, a la rapidez de lo posible de Tom Tykwer, a los personajes bien recordables de Gus Van Sant, a los guiños graciosos que Claudie Ossard da a sus producciones.

No quería que acabara y cuando acabó quería volver a verla. Ya iré de nuevo, porque no identifiqué cuándo salió la Watling, pero ya sé en qué parte buscarla. Claro, debí saber que en el segmento donde Javier Cámara la hace de doctor, el único segmento que adiviné quién dirigió: la catalana Isabel Coixet.

Por último la musiquita, tan francesa y tan de cine. Ya conseguí las cancioncitas en mp3 y no dejo de oírlas, pero aunque ya las tengo en cuanto pueda me compraré el soundtrack, si es que llega a México, porque seguro vale mucho la pena también.

Les dejo la letrita de la canción de cuna que canta Catalina Sandino, a quien tenía muchas ganas de volver a ver en una peli y fue otra sorpresa encontrarla ahí (cuánto me gusta su voz, su tonito, sus fracesicas colombianas).

Qué Linda Manito
Qué linda manito que tengo yo, qué linda y blanquita que Dios me dio; qué lindos ojitos que tengo yo, qué lindos y negritos que Dios me dio; qué linda boquita que tengo yo, qué linda y rojita que Dios me dio; qué lindas paticas que tengo yo, qué lindas y gorditas que Dios me dio; qué lindas manitos que tengo yo, qué lindas y blanquitas que Dios me dio...


Y aquí el trailer de la peli:



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Y para recordar:


1.- La escena donde un hombre soltero se lamenta de no encontrar el amor y de repente una mujer se desmaya junto a su auto, la sube, espera a que se recupere y no la deja más.

2.- La enseñanza de no mirar a nadie directamente a los ojos mientras uno se encuentre en el metro de París: es de mala educación y los franceses pueden reaccionar de maneras tan extrañas.

3.- La bella mujer inmigrante obligada a dejar todas las tardes a su hijo para ir a trabajar como niñera de un bebé ajeno.

4.- Un hombre determinantemente dispuesto a divorciarse, porque ya no quiere más a su esposa. Pero, antes de su confesión, ella se adelanta y le comenta que tiene una enfermedad terminal y que morirá pronto. Los pocos meses de su agonía sirven para revivir el amor.

5.- Un héroe-cowboy a media noche en las calles de París trae por última vez para una mujer desconsolada a su hijo recién muerto, admirador de las historias de vaqueros.

6.- Un mimo de pies a cabeza y de la mañana a la noche, el primero que vive en un edificio simulado, su condo-mimo, que es el espacio vacío entre dos edificios de verdad.

7.- El hombre mayor que llega tarde a una cita con una mujer joven, se disculpa con ella y uno imagina algún tipo de relación amorosa entre los dos, pero en realidad se trata de algo más tierno de lo que parece.

8.- La bella y famosa actriz, de paso en filmación por un barrio Parísiense, flechada de repente por un insignificante proveedor de drogas para quien ella sólo representa un cliente más.

9.- El joven de color, moribundo en una plaza, que consigue por fin que su amor a primera vista del día anterior le acepte un café que sin embargo nunca puede disfrutar, ni ella, y que explica su trágica y tristísima situación.

10.- La pareja madura, que recrea sus juegos de seducción fingiendo conocerse por primera vez y como por casualidad en un bar de París.

11.- La bella vampiro, enamorada de su posible víctima, de quién decide por amor no beber su sangre (roja como de tinta de comic) y por amor se ve obligada a convertirlo en vampiro para salvarlo.

12.- Óscar Wilde saliendo de su tumba y reconstruyendo un amor que por falta de sensibilidad poética se iba a perder.

13.- El chico ciego, cuya vida se derrumba de pronto por una llamada telefónica de su novia (digamos tan bella como Natalie Portman), a quien conoció mientras ella ensayaba un diálogo para un casting de una obra de teatro y quien ahora, ya triunfante en la actuación, le comunica su decisión de terminar la relación.

14.- La turista norteamericana (qué habla mejor francés que yo), de viaje sola por París, en donde le toca ver el amor, la juventud, la belleza, la felicidad y contrastarla con su situación tan lejana de todo eso. Una turista a quien le toca ver de lejos a París y todo lo que París representa.

martes, mayo 01, 2007

Camaleón Porteño

Continuando con el post anterior, el de las palabras apadrinadas, resulta que el día ese que fue del Libro [no sólo de España, como suponía, sino internacional, como bien me corrigieron varios amigos y amigas] la Escuela de Escritores de Madrid organizó un concurso de microrrelatos basados en las palabras más apadrinadas.

Hace muchos, pero muchos años, que no intentaba hacer un cuento. Es que soy muy malo para eso de la inventiva. Y lo sigo siendo, pero antes era evidente a la primera, ni cómo disimularlo y por eso lo dejé. Si tenía pensado dedicarme a las Ciencias Sociales, para qué caminar al fracaso literario así como así.

Fue lo mejor para todos, no me arrepiento. Realmente la literatura nunca me apasionó como para mi vida. Me apasiona como expectador, como público lector, pero como creador no.

Una vez (¿1994-1995?), alguien [el maestro Jaime], me ofreció una beca que le daban para estudiar en la Sogem (Sociedad General de Escritores de México). No la acepté porque hubiera sido un desperdicio. Alguien más la aprovechó, según recuerdo, con más talento y pasión para las artes que yo.

El caso es que el día ese del libro, en la paginita de palabras apadrinadas, el concurso invitaba a intentarlo. Y lo intenté. Más por las condiciones que establecían que por otra cosa. Las reglas eran, básicamente, usar al menos una de las 10 palabras más apadrinadas, el relato no debería tener más de 600 caracteres y el plazo de recepción de propuestas vencía a las 23 horas de ese mismo día [hora de España].

Yo leía estas minibases del miniconcurso, en México, a eso de las 14-15 horas del DF. Y como no queriendo le di una nueva vista a las 10 palabritas, me leí lo que sus "padrinos" habían escrito sobre ellas, así como el significado que les daba la Real Academia de la Lengua, abrí una hoja de Word y empecé a escribir como para ver qué salía.

Como 40 minutos después, cerca de las 16 horas, terminé un textito [recuerdo que de la palabra "texto" decía René Avilés Fabila que eran esas cosas que uno redacta y que no se sabe bien a bien qué cosas son: medio cuento, medio poema en prosa, medio crónica, medio... más bien no son nada decentemente leíble y es mejor llamarlos "textos"].

El texto que escribí, según la función de "contar palabras" de Word, tenía exactos 600 caracteres. Regresé a la paginita del concurso, llené mis datos (nombre y correo) y copié y pegué mi cuento en la casilla del mensaje, sólo que éste quedó cortado automáticamente antes del final, ya que el formulario tenía programada la instrucción de no recibir más de los caracteres establecidos.

Regresé al Word y volví a contar. Decía "600 caracteres sin espacios"; vi entonces que había otra opción, la de "contar caracteres con espacios", la seleccioné y caí en la cuenta de que mi cuentito realmente era de 700 caracteres.

Lo iba a dejar por la paz, pero qué caray ya estaba entrado con mi minihistoria que usaba palabras extrañas. Mi cuento de 700 caracteres tenía que quedar de 600 a como diera lugar. Y prontito, porque en una de esas me cerraban el concurso por la diferencia horaria.

Al final quedó de la extensión debida, más o menos respetando al texto original. Volví a intentar mandarlo y lo mandé. Eran las 16 horas, minutos más a lo mejor. Ahora tenía qué investigar eso de la diferencia horaria, nomás para saber. Cuando lo averigüé supe que si en el DF son las 16 horas, en Madrid son las 23. Osea que apenas pude enviar mi cuento. Y a lo mejor hasta llegó fuera de tiempo, pero ni modos.

El ganador se dará a conocer el lunes 7 de mayo y el premio es algo así como una beca para estudiar un cursito ahí en la Escuela de Escritores de Madrid. Obvio, no creo ganar, ni fue mi intención en ningún momento, porque de entrada Madrid me queda lejos y para terminar ya antes le había huido a esas cosas de la narrativa.

Ahora lo transcribo aquí. Por varias razones:
1.- no me gusta escribir nomás pa' mi;
2.- este blog se trata de eso, de poner mis "textos";
3.- es mi intento literario más reciente, después de varios años [y no lo volveré a intentar en otros tantos];
4.- lo escribí así de rápido, como no queriendo;
5.- es un homenaje a cuatro de las palabritas que más votó la gente: bochinche, gaznápiro, zaguán y escuchar;
6.- me gustaría que me ayudaran a decidir cuál de las dos versiones [la de 700 ó la de 600 caracteres] es mejor [ya, ya, quise decir menor peor]

Estas son las dos versiones del cuentito; primero la corta (podada), luego la larga (sin podar):

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Camaleón Porteño
El Bochinche era un bar argentino, de esos que allá les dicen boliches. Iban minas lindas, como Leonor, flaquitas. Pero también gaznápiros como Carlos, un tío camaleón más que alguien decente. Engañaba a las personas y la engañó a ella. Mirándola desde el zaguán, la encontró sentada y sola. Le habló, pero más que hablarle la escuchó. Escuchar era lo que Leonor necesitaba y por eso cayó. En realidad no le importaban nadita las historias tristes de su vida. Carlos lo que quería era desvestirla en la noche. Desabrocharle el vestido verde de botones. Con sólo escucharla lo logró.

Camaleón Porteño
“El Bochinche” era un bar de Buenos Aires. A los bares allá les dicen boliches y era entonces un boliche porteño. Iban chicas lindas, como Leonor, flaquitas. Pero también gaznápiros como Carlos, un pibe camaleón más que un tío decente. Engañaba a las personas y la engañó a ella. Ahí, en “El Bochinche”, la encontró sentada y sola –él mirándola desde el zaguán-. Le habló, pero más que hablarle la escuchó. Escuchar era lo que Leonor no había encontrado en un hombre y por eso cayó con facilidad. En realidad a él no le importaba nadita quién era ella o las historias tristes de su vida. Carlos lo que quería era desvestirla por la noche. Desabrocharle el vestido verde de botones. Con sólo escucharla lo logró.


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viernes, marzo 30, 2007

El Escarabajo Que Soy

Resulta que soy un Peperepo. O cosa peor todavía. Ya intuía que el tipo de bicho al que pertenezco debía llamarse de algún modo parecido, como escarabajo en versión humana o cuasihumana. Ni a mosca llego, porque las moscas están relacionadas con la genialidad: según Tito Monterroso, todo buen escritor menciona a una mosca al menos una vez en su obra literaria. Él hasta las dibujaba en servilletas.

No soy mosca, pero he de ser escarabajo, o un tipo de insecto no ya kafkiano pero sí como el del “Almuerzo Desnudo” de Burroughs [qué quieren, siempre he sido pretensioso].

El caso es que ayer, platicando con C en el messenger [no pongo su nombre porque podría malentenderse que ella también es un insecto y aunque a veces me lo hace creer con sus imágenes photoshopeadas, yo sé que no es así], me diagnosticó como un caso típico de peperepeo [o cosa peor, digamos peperepeo agudo o mutado, que ya es decir bastante]. Pero yo tuve la culpa, por preguntón.

Platiqué con C alrededor de tres horas, a ratitos. Cuando regresé a mi compu, a las 7 de la tarde, ya se había ido. Dejé la ventana del messenger abierta y continué mis actividades y ya como a las 9 de la noche sólo puse a hibernar la lap y me fui con unos amigos.

Ya en la madrugada, hace un rato, en mi casa, he prendido la compu nuevamente para terminar unos pendientes y apagar correctamente mi sesión. Es entonces que veo la ventana de la charla con C y releo esa plática. Ahora me muero de risa y de vergüenza por todo lo que ahí dije.

¡Mira que ser un peperepo no tiene nada de orgullo, valdría más ser mosca monterrosiana!, pero ante tamaña evidencia no se puede hacer mucho, es como cuando eres niño [o adulto, que es peor] y todo mundo te descubre probando el merengue del pastel con un dedo: ¿cómo dices que no lo hiciste? Ahora cómo niego al peperepo que soy.

C tenía escrito junto a su nick del messenger que recién se había salvado de peperepear gracias a un amigo suyo. Y en eso, el bocotas de Carlos llega y le pregunta ingenuamente “¿y qué es peperepear?”

Como aquí tengo abierta toda la conversación con C, voy a reproducir el fatídico descubrimiento-revelación de la cosa que soy. Lo relato y apago la compu, porque ahora sí ya me tengo que ir a dormir [van a dar las 4 de la mañana].


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Yo: C, ¿qué es peperepear?
C: pon tu barbilla un poco hacia arriba... mira al frente... comienza a mirar de izquierda a derecha...
Yo: ja, ay ídola, las cosas que me haces hacer
C: hazlo un poco más rápido... como si estuvieras perdido... eso... eso es peperepear... agrégale que tengas tiempo limitado... y en vez de hacer lo que tienes que hacer... peperepées
Yo: ah, no recuerdo haber hecho eso antes
C: es que eres muy listo... eso sólo lo hacemos seres limitados... neto... cuando lo haces más de una vez a la semana es de preocuparse
Yo: sospecho que no entendí bien... ¿es algo así como el oso Yogui?
C: peperepear... es babosear... pendejear... mirar de un lado a otro y no saber qué hacer... y siempre peperepea uno en el momento menos indicado... el caso es que habemos personas que físicamente lo hacemos notorio... digo, todos nos equivocamos... pero habemos a quienes se nos nota a leguas cuando andamos en la lela
Yo: yap, ¿y quién fue el famoso Peperepo que le dio su nombre?
C: esa es buena pregunta... hace tiempo que mi prima y yo hablamos de peperepear... pero no recuerdo el fundamento grecolatino de nuestro término
Yo: a mi me pasa que luego voy a algún lado y a mitad del camino olvido a dónde, entonces me regreso y ya en la regresada me acuerdo y voy de vuelta... ¿eso es?
C: sí!!!!!... sólo que tú no lo haces con los ojos... sino con las piernas
Yo: ¡¡¡mira!!!... oops... chispas, y a mi sí me pasa eso más de una vez a la semana
C:
<---- peperepeo clásico
Yo: ahhhh... yo debí llamarme Peperepo... pero no se lo digas a nadie... no me gusta mucho el nombrecito
C: todos tenemos meses malos... en los que acumulamos más de 4... sólo que hay quienes tienen toda una vida mala y ayudan a que los que tenemos sólo meses pasemos como más listos
Yo: ¿y cómo se le llama cuando siempre que hay así como desniveles en el piso siempre terminas cayendo en uno, aún cuando sabes que está ahí, pero siempre lo olvidas?
C: perder el piso
Yo: y no es gracioso cuando pasa, eh...
C: yo siempre me tropiezo... dice mi hermano que he hecho del tropiezo un estilo al andar
Yo: también debería haber un personaje famoso, como Peperepo, para ese mal... yo soy despistado, torpe y olvidadizo... [pero buena persona]... una vez fui a la escuela con zapatos diferentes...
C:
Yo: y en otra ocasión me preocupé por meter todo en la mochila, hasta el control de la tele... y olvidé un libro que sí debí llevar
C: la mejor que tengo es esta... estaba buscando dónde hacer el servicio social... fui al Banco de México... me hicieron exámenes y los pasé todos... me llamaron y me dijeron que estaban interesados en mi trabajo para un puesto y no para el servicio... que si estaba interesada, me harían una entrevista... el día 9 a las 12 hrs... yo llegué el día 12 a las 9!!!!!!!!!!!!!!!... forget el trabajo en BM
Yo: jaja, eso no me ha pasado... pero mira esto, lo mejor es cuando llego con alguien a ver una peli al cine, y como 3 minutos antes de que termine me acuerdo que ya la había visto, y lo peor es que tengo el infortunio de decirlo en voz alta y se entera todo mundo... o esta otra, cuando tengo que ir a algún lugar de la ciudad mi mente se bloquea y no sé cuál es la mejor ruta para llegar, y ya que estoy a una cuadra o dos, recuerdo que alguna vez pasé por ahí y que sí había más de dos formas mejores de llegar, en lugar de como llegué... chales, soy patético
C: yo tengo otra... ¿haz tenido 3 libros del mismo?... yo sí
Yo: ah, sí... o cuando estoy leyendo un libro y después de 10 minutos me doy cuenta que no sé qué diablos decía el maldito párrafo anterior... o la página
C: ah, eso de no saber... siempre me pasa!!!... me distraigo con nada
Yo: sip, pero tu vista sigue juntando letras y palabras y frases... que ya en serio quién sabe qué quieren decir
C: jaja... bueno... el caso es que sí sabes peperepear
Yo: cómo crees, todo eso le pasó al hermano de un amigo
C: te creo
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lunes, marzo 12, 2007

Eva y Alba, Evitarte y Lantana

Eva Pallarés es una actriz española. Recién participó en "Azul Oscuro Casi Negro", una película que aún no llega a México [espero llegue].

Hace unos meses, buscando gente de cine en el Myspace, salió su nombre y la agregué al
mío. Y es que ví un corto (escrito y actuado por ella) que francamente me conmovió: "Cuando Diga Papá".





Luego vi otro, "Amiguísimas"; en éste lo que más me gustó fue la música, una cancioncita titulada "Jo, Qué Frío", interpretada por Lantana. También a ella la añadí al myspace.





Después de unos días, Lantana me aceptó, pero Eva no. "
Evitarte" se llama su myspace y efectivamente me evitó. Seguramente habrá dicho "y éste tío qué, yo nada tengo que ver con los mexicanos, o es un desconocido despistado o es un desconocido loco; en cualquier caso a volar, que no creo perder mucho".

La cosa es que Eva y Lantana son amigas, muy amigas al parecer. Y muy interesantes las dos. Lantana en realidad se llama Alba Gárate y es actriz y cantante. Una vez aceptado en el myspace por ella, le escribí para preguntarle cómo conseguir "Jo, Qué Frío" en México y escuchar más de su música. Nunca contestó. Ahora ya tengo la cancioncita en mp3 y otras dos, también muy recomendables: "Amor" y "Siempre". No suele gustarme la música pop, pero la de ella sí, no pregunten por qué.



Algunas semanas después volví a añadir a Eva y me suscribí a su blog, para recibir noticias. Esta vez me aceptó. Quizá entró a mi myspace y vio que Lantana estaba entre mis contactos y probablemente eso le dio más confianza [o quizá pensó que el loco éste volvería a insistir si lo seguía rechazando]. Ahora ambos sitios los visito con frecuencia. Una razón más para ir a España algún día.



"Evitarte", además de sonar a advertencia, debe significar también una relación entre "Eva" y "Arte". Y es que Eva, además de actuar, producir y dirigir, escribe. Y escribe bien.

A algunos de mis amigos les he confesado que si bien de artista no tengo nada, me gustaría algún día tener algo que ver con el cine, participar de alguna filmación, así sea la contribución más insignificante. De hecho, soy de los que esperan al final de una película y leen los créditos. Y absolutamente a todos los que son mencionados en letras grandes y chiquitas los envidio.

Otro de mis deseos es ser parte de un grupo de amigos artistas; actores y actrices, preferentemente. Ir a una fiesta con ellos, salir a tomar un café, ir al cine. Cuando reconozco a alguno en la calle, que sale con sus amigos, igual siento envidia de los amigos esos. No es que cambiaría a los míos, pero entre tanta variedad que tengo ninguno llena escenarios o salas de cine.

Hace unas semanas abrí
mi fotolog y a los pocos días Eva abrió uno también. Así, en días recientes, he podido enterarme de los avances de sus proyectos. Otro corto suyo llamado "Tutoría", por ejemplo. Obvio no ha salido ni en Madrid, pero por las fotos que he visto ya tengo ganas de conocerlo. Y el hecho de saber de él [y escribir de él, como ahora hago] antes del estreno oficial, por supuesto que me hace sentir parte [insignificante y lejano, pero parte] del mismo.


Este post lo escribo porque tenía que decir lo agradecido que estoy de que Eva haya firmado mi fotolog la semana pasada. Y hoy que volví a entrar al suyo he visto que me añadió a sus favoritos [sólo espero no desaparecer pronto de él].

Después de todo lo que he contado líneas arriba ya se imaginarán lo emocionado que estoy: es esa sensación que siempre había querido sentir, como de complicidad, de decirle a alguien "tienes que ver esta peli" o "tienes que oir esta canción", "es de una amiga, una buena amiga, ya verás que te gustará".

Por eso hoy les digo, amigos, que tienen qué conocerlas, no sé si se hablará mucho de ellas pronto, pero no les pierdan la pista. Son Eva y Lantana, véanlas. No son mis amigas cercanas, pero hoy me siento como si lo fueran.


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Algunas frases de "Cuando Diga Papá", monólogo de Eva Pallarés:

-Jersey negro, pantalón negro, gris con negro, negro con gris, ¿qué me pongo?
-Se me está durmiendo el cuerpo y me duelen los ojos.
-Cuando diga papá será para hablar en pasado. Ya nunca más le diré papá a nadie; así se me muere una palabra. Qué silencio, no.
-Es que yo eso me pongo siempre para salir, me siento muy bien con el negro; eso no es luto, si tuviera valor de verdad me iba desnuda.
-Se me ha hecho muy tarde, ya no llego; iré mañana, o pasado mañana.


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Letra de "Amor", canción de Lantana:

Mi amor que no es amor sino dolor
en mi corazón, sin medida.
Una linda flor que me invita a bailar,
sin ton ni son, de aquí pa allá.
Me ata, me desata,
me hiere y me abraza,
me quita, me desquita.

Mi ser que no es mi ser, sino tu ser,
me alejó de mi, de tu niña.
Una sinrazón nos incita a bailar
sin despertar, de aquí pa allá.
Me ata, me desata,
me hiere y me abraza,
me quita, me desquita.

Mi voz que no es mi voz, sino tu voz,
palabras muy lejanas que yo no entiendo,
un eco profundo va invadiendo
lo que fue de aquel amor que no es amor, sino dolor,
la cama empapada, tu cara en la almohada,
mi risa, tu risa, mi llanto.

Y tú que no eres tú, sino una imagen turbia sin tu luz,
alimentas mariposas que se agotan esperando
a un nuevo amor que no soy yo, que yo soy tú.


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miércoles, marzo 07, 2007

Con La Bauche

Una vez, hace como 6-7 años, iba llegando a un café internet y me la topé en la entrada, casi chocamos en la puerta, pero no. Nomás la vi irse y me dije "sí, sí es la Bauche".

Entré al lugar y pedí una compu. Me senté y abrí la página de hotmail, pero no me pidió contraseña. Sin querer entré a su correo. Sólo copié su dirección de correo y, muy decentemente, cerré su sesión. Luego abrí mi messenger y la agregué a mis contactos, pero jamás la vi conectada.


Esta vez le dije, así como no queriendo, "oye, una vez me diste tu messenger, pero nunca te he visto conectada" y que me la regresa: "qué crees, que no uso messenger", "¡ah! (segundos de silencio porque no supe qué decir) ...pero tu correo sigue siendo xxxxxx@hotmail", "sí, es el mismo", "bueno, gracias".

Ora a ver hasta cuándo la vuelvo a topar.

[O mejor, si alguien la conoce, preséntenmela; desde que la vi de pandrosita en "Hasta Morir" me dije "ah, yo sí le hacía caso a esa morrita"]


Por cierto, para mi colección de coincidencias:

1.- Cuando estuvo en el grupo este de Techo Blanco me empezaron a llegar correos invitándome a obras de teatro (ni pregúnten por qué me llegaban, nunca supe)
2.- Una de esas obras era la de Frida Kahlo, con Laura de Ita
3.- Luego me entero del portal de "Mucha Vieja", y ahi entro de metiche y pus veo que es de Laura de Ita igual
4.- Voy a un concierto de Polka Madre el año pasado y resulta que la chica del acordeón es Marina de Ita
5.- Voy hace tres semanas al estreno de "Monólogos de Miss Vagina" con Laura y Polka Madre y en el estreno éste ahi anda la Bauche

Osea, ¿todo tiene sentido?

Cómo es posible que me la pueda topar un día en un café internet X, conseguir su correo, recibir boletines sobre sus ondas cultorosas, tomarme una foto con ella y [¡maldita sea!] la verdad la verdad es que ni la conozco en serio como para decirle a mis cuates "ah, qué crees, el sábado siempre no voy a poder ir a la fiesta, voy a tomar un café con Vanessa, lo siento, en otra ocasión".

En fin


[este mensaje está también en mi fotolog, pasen también por ahí a saludar, por fas: http://www.fotolog.com/carlosoramirez/ ]

lunes, enero 08, 2007

Princesas

Fui a ver "Princesas", de Fernando León de Aranoa, sí, el mismo de "Barrio" y "Los Lunes Al Sol".

Muy buena la peli, sobre dos prostitutas en Madrid, una española y otra indocumentada de República Dominicana. La primera, Caye, sueña con encontrar "un hombre bueno" que vaya por ella "a la salida del trabajo". La segunda, Zulema, espera un permiso de residencia que nunca llega y ver a su familia de nuevo, a su hijo en particular.

Caye dice que "las princesas no tienen equilibrio", que "son tan sensibles que notan la rotación de la tierra" y que "enferman si están lejos de su reino, hasta se pueden morir de tristeza". Caye tiene nostalgia de cosas que no han pasado, como de ser feliz y encontrar el amor, por ejemplo.

Zulema habla por teléfono a su casa y les dice que está bien, que tiene trabajo como cajera en un bar y que cuando ahorre lo suficiente los llevará con ella; pero no es cierto, tiene que cuidarse de la policía, pagar un cuarto que habita a medias -lo desaloja por las mañanas- porque el alquiler es muy caro y sufrir las golpizas de un cliente que la extorsiona.

En principio rivales en la zona conocida como "Casa de Campo", se hacen amigas y cuando no trabajan son princesas.

Candela Peña, quien también actuó en "Te Doy Mis Ojos" y -ahora me entero- en "Todo Sobre Mi Madre" hace el papel de Caye; la puertorriqueña Micaela Nevárez el de Zule y en la música participa Manu Chao, con "Me Llaman Calle", una canción que ya había bajado de internet anteriormente, pero que no sabía que tenía relación alguna con esta película. Ya es de mis favoritas.




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Me Llaman Calle

Me llaman calle, pisando baldosas,
la revoltosa y tan perdida,
me llaman calle, calle de noche, calle de día...
Me llaman calle, hoy tan cansada, hoy tan vacía...
Como maquinita por la gran ciudad,

me llaman calle, me subo a tu coche,
me llaman calle de malegría,
calle dolida, calle cansada de tanto amar...
voy calle abajo, voy calle arriba, no me rebajo ni por la vida
me llaman calle y ese es mi orgullo, yo sé que un día llegará,

yo sé que un día vendrá mi suerte,
un día me vendrá a buscar
a la salida un hombre bueno
pa' toa la vida y sin pagar,
mi corazón no es de alquilar...

Me llaman calle, me llaman calle
calle sufrida, calle tristeza de tanto amar.
Me llaman calle, calle más calle...

Me llaman calle, siempre atrevida,
me llaman calle de esquina a esquina
me llaman calle, bala perdida
así me disparo la vida
me llaman calle del desengaño,
calle fracaso, calle perdida,

me llaman calle la sin futuro,
me llaman calle la sin salida,
me llaman calle, calle más calle
la que mujer es de la vida
suben pa'bajo bajan pa'rriba
como maquinita por la gran ciudad

Me llaman calle, me llaman calle
calle sufrida, calle tristeza de tanto amar
me llaman calle, calle más calle

Me llaman siempre y a cualquier hora
me llaman guapa siempre a deshoras
me llaman puta, también princesa
me llaman calle es mi nobleza
me llaman calle, calle sufrida
calle perdida de tanto amar...

Me llaman calle, me llaman calle,
calle sufrida, calle tristeza de tanto amar...

Manu Chao

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Este jueves y viernes estará en la Cineteca "Sólo Contra Todos", quizá mi película favorita (o al menos una de ellas). Llevo años buscándola y ni pirata la consigo. Es la segunda del argentino-francés Gaspar Noé -después de "Carne" y anterior a "Irreversible"-. Lo que me gusta del cine de Noé es el contenido filosófico y transgresor de sus películas, casi como el cine de Pasolini. Si pueden ver "Solo Contra Todos" véanla (yo no creo poder ir a verla esos dos días), si pueden leer a Ciorán, léanlo (a mi me regalaron hace unas semanas "Ese Maldito Yo" y "El Ocaso del Pensamiento"). Advierto: A lo mejor no les gusta.

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Tout va bien.


miércoles, agosto 30, 2006

Teresa

Lo siguiente es un texto de hace como tres años. Lo encontré en una libreta de entonces y en estos días lo pasé en limpio en Word. Desde entonces pensé subirlo, pero se me olvidó o no tuve tiempo.
Nada, que ya lo superé, pero al releerlo me acordé de esos días con una sonrisa.
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Teresa

I
¿Cómo me siento? Como si estuviera en una isla, como si hubiera naufragado y en estos momentos me encontrara en la playa, a la orilla, con mucho frío y dolor de cabeza; con la ropa mojada, sin zapatos, sin ninguna pertenencia.

No tengo claro si amanece o anochece, pero a mi alrededor todo parece tranquilo. Y sin embargo no me siento a gusto. Se supone que me salvé de un naufragio y que llegué a lugar seguro, que no hay tormentas ni riesgo de morir ahogado en medio del mar.

–––––
Ahora siento dolor y ya no quiero continuar la metáfora de la isla. Ahora me siento como en el fondo de una caverna. No hay mucha luz y es difícil saber si el camino, o mejor dicho los caminos, llevan a la salida o hacia un lugar más profundo de la cueva.

Cada paso es una decisión y cada bifurcación una alternativa, no necesariamente la mejor. De todas formas no hay manera de saberlo, no queda sino seguir caminando y tratar de no pensar en lo que pudo haber en los otros caminos. A lo lejos se ve una luz, pero bajo tierra también pueden existir los espejismos.

–––––
No he dormido y quién sabe cuándo vuelva a hacerlo; pero no hace falta, excepto porque me siento cansado. En la soledad, pensar es casi como soñar, o más peligroso inclusive. Primero parece como si todo estuviera más claro, hasta que te das cuenta de que no es así, de que todo es confuso, de que las reglas del juego no se respetan o en todo caso no te favorecen.

El cansancio que tengo es físico, pero por el desvelo y por no saber dónde me encuentro mis sentidos permanecen en estado de alerta. Mi mente se acelera, piensa mucho, muchas veces, tantas cosas, demasiado. Gira como si le pagaran horas extra, a destajo maquila pensamientos, los cose como pedazos de tela.

–––––
En dos semanas un naufragio, un encierro en la cueva, unas cuantas horas de descanso y el cerebro a todo vapor.

II
Extraño a Tere. En dos semanas descubrí que pienso mucho en ella. Ahora no la voy a ver y cada vez irá desapareciendo su huella. Lo doloroso es que apenas me di cuenta, que me di cuenta en el momento en que el barco zarpaba. Tal vez no es así. Tal vez lo doloroso es que el barco zarpa y que no hubo un amor en ese puerto, que hace tantos puertos no hay un amor. A lo mejor es eso, que Tere era lo que más se acercaba a inspirarme un enamoramiento y ahora que no tengo de quién despedirme quisiera imaginarme que de ella lo pude haber hecho.

De todas formas, el resultado es el mismo. El dolor existe, ya está y algo lo provoca. Si ya estaba enamorado de Tere, qué estúpido es darme cuenta hasta ahora. Si no lo estaba, qué triste es saber que hoy considero esa posibilidad, justo cuando el barco zarpó.

Por lo pronto, también es un hecho que la extraño. Bueno, yo suelo extrañar con mucha facilidad, ese sentimiento es moneda de uso corriente para mí. La extraño tanto, como subir las escaleras hasta el quinto piso o como leer el periódico a las 9 de la mañana. Extraño la música que me compartía, saber que estaba en el asiento de al lado, los dulces que me guardaba. Extraño y siempre me va a hacer falta platicar como lo hacía con ella, su plática inteligente -¿quién en estos tiempos tiene opiniones propias y no máscaras de pretensiones eruditas?-.

Tere es auténtica y de eso sí me di cuenta muy pronto. Me atrevía a hablar con ella, porque creo que me entendía, y estaba dispuesto a escucharla porque aprendía de su forma de ver las cosas. Me fastidian los repetidores, los que están a la moda hasta en sus temas de conversación. Con ella podía platicar de lo que nunca estará a la moda.

Realmente no fuimos ni amigos. Creo que le caía bien, tal vez le parecía un bicho raro. Así somos algunos: a fuerza de no ser comunes, damos curiosidad. Pero la amistad requiere confianza, tiempos, que los hubo pero en un sentido limitado. Eso fue entendible, por las circunstancias. De hecho, la incipiente amistad surgió casi a contracorriente. En lo que a mí respecta, sí tenía intenciones de ser su amigo. Algo logré y me siento satisfecho. Al menos en ese tema me salen mejor las cosas.

Pero presiento que ya todo acabó, que lo que hubo fue todo y que no habrá nada más, ni chocolates, ni música pensada para mí, ni nada que se le parezca; esas cosas que no dicen nada, pero que para mí significan mucho. Eso es todo lo que me queda, pero ni siquiera eso me queda.

Fénix 36

lunes, agosto 21, 2006

Mis respuestas al cuestionario bloguero

Hace unas semanas, vi el siguiente cuestionario en el blog de Camila. Hace unos días Carimy también lo respondió. Ahora van mis respuestas y a ver si alguien más sigue la cadena.

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¿Tres blogueras con las que pasarías una noche de locura sexual?
Pues no conozco muchas, pero no, creo que sí sería importante conocerlas en persona primero.

¿Cuánto tiempo llevo blogueando?
Ya muchos años, lo que pasa es que no había sido nada constante. De metiche en blogs ajenos, yo creo que empecé en el 2001 ó 2002. Con este blog, en 2004, pero en realidad hasta este año (2006) empecé a reportarme con más frecuencia. La verdad no me considero un “bloggero” y tampoco aspiro a tal cosa en el futuro; me conformo con usar estas bondades del internet para escribir y leer sobre momentos cotidianos míos, de mis amigos y de desconocidos que podrían ser amigos.

¿Cómo me entere de la existencia de los blogs y me animé a participar?
Pues a veces me da por buscar sitios de gente conocida y un día descubrí que un amigo tenía su blog, en donde estaba en contacto con otros amigos suyos. Luego encontré el blog de otra amiga y así de varios, hasta que me decidí a abrir el mío en la clandestinidad, porque como no escribía con frecuencia prefería mantenerlo en cierto anonimato.

¿Cinco blogs que sigo a diario o con mucha frecuencia?
Bueno, a diario ninguno, pero confieso que me gusta entrar al de
Carimy, que se ha vuelto una agradable compañía de este año; como no la conozco en persona, leerla es una manera de conocerla poco a poco y eso me gusta. También entro a los blogs de mis amigos: de Carlos, de Manelich, de Federico, de Mercedes, de Jorge, de Alexandra, y a muchos otros de desconocidos o casi conocidos, como el de Camila, el de Paula y de otros más que no recuerdo ahora.

¿Soy lector anónimo de algún blog?
Sí, de un montón, porque no siempre se me ocurre algo que decir.

¿Me he enamorado alguna vez de una bloguera?
Enamorado no, pero hay muchas superinteresantes; son como los rompecabezas, ya que sólo conoces pedazos de ellas, así que te preguntas cómo será la siguiente pieza y te haces una idea de la figura completa. A veces la siguiente pieza te decepciona y te das cuenta que no es lo que esperabas, pero otras veces resulta que es todavía mejor. En ese momento te das cuenta que estás en internet y que en este mundo casi todo es posible, así que dejas de darle tanta importancia.

¿Cinco blogueros con los que me iría de borrachera y si he conocido a alguno más allá del teclado?
Mmmm, no lo sé, jaja, no soy de borracheras, pero tal vez iría a algún concierto o al cine. Aún no he conocido a nadie en persona gracias al blog, pero me han pasado cosas parecidas; por ejemplo, resulta que
Carimy y yo tenemos un amigo en común, pero ella y yo no nos conocemos; a Alexandra, la encontré por casualidad después de varios años de perder contacto; a Camila, resulta que ya la había visto en varios conciertos y en alguna fiesta y me di cuenta de eso hasta después de haber firmado su blog. Por otra parte, antes de la era de los blogs, por allá del 98-99, en un “foro de discusión” conocí a varios de mis cuates actuales, con los que a veces voy a conciertos, como la Yeska, que es una de mis superamigas hasta el día de hoy.

¿Estoy satisfecho con mi blog?
Sí, porque no tiene la intención de ser nada más que un cuaderno de apuntes. Nunca me ha gustado sentirme obligado a nada y el blog me permite reportarme cuando quiero y cuando puedo, lo cual es bastante cómodo. Quizá lo que sí me gustaría es tener más comentarios, tanto de mis amigos como de gente nueva, ya que esa fracesita de “yo escribo para mi”, no aplica en mi caso: escribo para que alguien más me lea y de ser posible para que sirva como pretexto para dialogar más allá del propio blog.

¿Qué blogs considero de mayor calidad?
No soy experto en blogs (ni creo que la blogósfera valga para algo más que para escribir y leer sin necesidad de ser escritor o lingüista).

¿Autores que me despierten especial simpatía?
Ya lo dije, me gusta el de
Carimy, porque me pone de buenas.

Menciona entre tres y cinco blogueros para que contesten a estas preguntas en sus blogs.
No, ni idea; creo que aún no tengo tanto público, jaja. En todo caso, me gustaría que si existe algún “lector anónimo” se manifieste por este medio y me haga saber que pasó por aquí.

domingo, agosto 06, 2006

Lulú

Mi gusto por el cine se debe en mucho a españoles como Saura, Almodovar y desde luego a Bigas Luna.

Cuando empecé a ir solo al cine, una de las primeras películas que vi fue "Las Edades de Lulú", de Juan José Bigas Luna, en el cineclub del Instituto Mora, cuando iba en la prepa.


Qué iba a saber yo para entonces de directores, argumentos, fotografía, actuaciones, etc. Lo que me enganchó fue "el descubrimiento" de un mundo nuevo.

A ver si me explico, "Las Edades de Lulú" significó:

1.- Mi inicio en el cine de autor, ya que después me dediqué a ver todo lo que hacía Bigas Luna y por extensión me hice aficionado al cine español.
2.- Mi inicio en el cine erótico, ya que a mi gusto esa película logra situarse con mucha habilidad en la frontera entre el erotismo y la pornografía.
3.- Por supuesto, Lulú me acompaña todavía como un recuerdo de esa adolescencia.
4.- Pablo se convirtió en un héroe y desde luego que quería ser como él cuando creciera.
5.- La novela la leí algunos años después y también me fascinó.



Ayer volví a ver la película, que ya conseguí en DVD, aunque no en la edición original, que está muy cara y difícil de conseguir en México.



Ahora puedo reproducir tres de los momentos que más me gustan de la película [sólo me falta conocer en persona a Bigas Luna, a Almudena Grandes y a Francesca Neri; sería fabuloso que eso pasara]:

Primer diálogo, Lulú adolescente e inocente, con Pablo, el mejor amigo de su hermano, varios años mayor que ella:
-Pablo, quiero que sepas que nunca me he acostado con nadie
-Pero si no vamos a acostarnos en ninguna parte, no hace falta.
-Quiero decir que soy vírgen.
-¡No me digas!

Segundo diálogo, Lulú sentada en un viejo sofá, con el vestido levantado; Pablo hincado frente a ella:
-¿Qué vas a hacerme?
-Te voy a dejar mucho más guapa de lo que estás aún.
-No, por favor.
-Mira Lulú, tienes que tranquilizarte.
-No...
-Lulú, cuando se juega en serio hay que respetar las reglas del juego.
-Pero si yo no estoy jugando a nada.
-¿Cómo no estás jugando? Estás jugando, pero tú no te das cuenta. Eres una niña casi perfecta; si me dejas terminar, lo serás del todo.

Tercer diálogo, Lulú llorando, Pablo junto a ella, ambos acostados en el sillón:
-Lulú, quiero que me prometas dos cosas que recordarás siempre: la primera es que el sexo y el amor no tienen nada que ver... la segunda es que lo de anoche fue un acto de amor.
-No entiendo.
-Da igual, prométemelo.
-Te lo prometo.
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domingo, julio 30, 2006

Un poema de Szymborska

Nada, sólo que encontré de casualidad un poemita que tenía guardado de la poeta polaca Wislawa Szymborska.

Resulta que hace unos años el FCE publicó un libro de ella, creo que era una antología.

El caso es que yo pasaba por la librería de Miguel Ángel de Quevedo (eran de esos días en que me la vivía en Chimalistac) y me dieron un folletín que invitaba a la presentación. Tenía un poema y cuando lo leí me gustó mucho. No pude comprar el libro, ni entonces ni nunca. Resulta que siempre que me acuerdo de ella olvido cómo se escribe su nombre y por más que busco libro por libro nunca la encuentro. Ahora creo que el libro está agotado y no se conoce mucho de su obra en México.

No creo contribuir mucho a su difusión con este post, pero creo que vale la pena que la lean. Por cierto, si alguien quiere hacerme un regalo, un libro de ella sería genial... jeje.

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Alabanza a mi hermana

Mi hermana no escribe poemas
y es improbable que de pronto comience a escribir poemas.
Le viene de su madre, que no escribía poemas,
y de su padre, que tampoco escribía poemas.
Bajo el techo de mi hermana me siento a salvo:
nada impulsaría al marido de mi hermana a escribir poemas.
Y aunque suene como un poema de Adam Macedonski,
ninguno de mis parientes se ocupa de escribir poemas.

En el escritorio de mi hermana no hay poemas viejos
ni nuevos en su bolso.
Y cuando mi hermana me invita a cenar,
sé que no tiene intenciones de leerme poemas.
Hace magníficas sopas sin esfuerzo,
y su café no se derrama sobre manuscritos.

En muchas familias nadie escribe poemas,
pero cuando lo hacen, rara vez es sólo una persona.
Algunas veces la poesía fluye en cascadas de generaciones
que ocasionan temibles corrientes en las relaciones familiares.

Mi hermana cultiva una prosa hablada decente,
toda su producción literaria está en tarjetas postales veraniegas
que prometen la misma cosa cada año:
que cuando vuelva
nos contará todo,
todo,
todo.


(1976)
Traducción de Oscar Aguilera F. © 1996

lunes, julio 24, 2006

Carnaval toda la vida

Carnaval toda la vida

Este es el blog de Ale Hamilton.

Lo encontré por casualidad. Estaba yo en la página de los Santo Barrio (no sé cómo llegué ahí), el caso es que el nombre me sonaba conocido, pero no sabía por qué.

Leí una reseñita y era de Ale. Fue entonces que me acordé que hace años nos habló de ellos en un correo.

Ale era una niña chilena bastante agradable. Un día desapareció, dejó de mandar mensajes en la comunidad en la que estábamos y no volví a saber de ella.

Ahora me entero que siempre sí se dedicó a la música. Me da mucho gusto por ella. Si un día voy a Chile sería fantástico conocerla.


[Por cierto, para mi colección de casualidades: le gusta también la "No Smoking Orchestra" y recién se tomó tomó fotos en Puerto Madero y la Recoleta, en BsAs... ¡Qué cosas!]

martes, abril 18, 2006

Quién Hubiera Dicho

Y dale con las coincidencias:

1.- El año pasado, buscando canciones de Joaquín Sabina, encontré “Con La Frente Marchita”, del disco “Entre Todas Las Mujeres”, que supuestamente es un disco-homenaje que le hacen varias cantantes hispanoamericanas al trovador español.

2.- Un par de meses después, el inesperado viaje a Buenos Aires, con la certeza de que las cosas que sabía de Argentina eran tan pocas que las podía contar con los dedos de la mano: Borges, Evita, Gardel, Maradona, Los Fabulosos Cadillacs, Fito Paez, el mate…

3.- La semana pasada, compré una película de Carlos Saura, “Tango”, misma que intenté ver en tres o cuatro ocasiones a las tres de la mañana, por aquello del insomnio, y que apenas ayer logré ver completa.

4.- De los varios intentos, se me quedó grabada la cancioncita del principio: “¡Qué cosas, hermano, que tiene la vida! (...) / Dos años enteros / la tuve a mi lado / y nunca, ni en sueños, / quererla pensé. / ¡Quien iba a decirme / que loco yo un día / la vida daría / por verla otra vez!...”.

5.- La canción es de Adriana Varela, “casualmente” la misma de “Con La Frente Marchita”, canción que después de mi regreso a México no dejaba de escuchar, porque la letra cobró sentido de inmediato: “«Mándame una postal de San Telmo, adiós, ¡cuídate!» (...) / Con agüita del mar Andaluz quise yo enamorarte, / pero tú no querías otro amor que el del Río de la Plata. (...) / Buenos Aires es como contabas, hoy fui a pasear, / y al llegar a la Plaza de Mayo me dio por llorar / y me puse a gritar: «¿Dónde estás?»”

6.- En realidad hay muchas más coincidencias alrededor de Buenos Aires, la música, la literatura, los amigos, etc., pero esta última de las dos canciones es la más significativa. En verdad considero una “estupenda casualidad” haber conocido estas dos canciones sin haberlo pretendido y que las dos sean de la misma cantante argentina. A lo mejor exagero, pero hace unos meses ni idea tenía de que existían y la suerte las puso en mi camino. Estas cosas realmente me emocionan cuando suceden, porque hacen que me sienta privilegiado, me hacen pensar que el encuentro no fue tan casual aunque no pueda dejar de llamarlo así.

A continuación transcribo la letra de las dos canciones:


Quién hubiera dicho

¡Qué cosas, hermano,

que tiene la vida!
Yo no la quería
cuando la encontré
hasta que una noche
me dijo, resuelta:
“Ya estoy muy cansada
de todo”, Y se fue.
¡Qué cosas, hermano,
que tiene la vida!
Desde ese momento
la empecé a querer.

¡Cuántos sacrificios
hice pa' olvidarla!
¡En cuántos fandangos
mi vida perdí!
¡Quien hubiera dicho
que por su cariño
diera tantos tumbos
como los que di!
He tirao la vida
por los cafetines
pa' mostrarle a todos
que ya la olvidé,
pero todo es de grupo
y al quedarme a solas
he llorao, hermano,
como una mujer.

Dos años enteros
la tuve a mi lado
y nunca, ni en sueños,
quererla pensé.
¡Quien iba a decirme
que loco yo un día
la vida daría
por verla otra vez!...
¡Qué cosas, hermano,
que tiene la vida...
¡Desde aquella noche
la empecé a querer!

Tango de Adriana Varela



Con La Frente Marchita

Sentados en corro merendábamos besos y porros
Y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa.

Te morías por volver "Con la frente marchita" cantaba Gardel
Y entre citas de Borges, Evita bailaba con Freud.
Ya llovió desde aquel chaparrón hasta hoy.

Iba cada domingo a tu puesto del Rastro a comprarte
carricoches de miga de pan, soldaditos de lata.
Con agüita del mar Andaluz quise yo enamorarte,
pero tú no querías más amor que el del Río de la Plata.

Duró la tormenta hasta entrados los años ochenta.
Luego, el sol fue secando la ropa de la vieja Europa.
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió.
"Mándame una postal de San Telmo, adiós, ¡cuídate!"-
Y sonó entre tú y yo el silbato del tren...

Iba cada domingo a tu puesto del Rastro a comprarte
monigotes de miga de pan, caballitos de lata
Con agüita del mar Andaluz quise yo enamorarte,
pero tú no querías otro amor que el del Río de la Plata.

Aquellas banderas de la patria de la primavera,
a decirme que existe el olvido, esta noche han venido.
Te sentaba tan bien, esa boina calada al estilo del "Che".
Buenos Aires es como contabas, hoy fui a pasear,
y al llegar a la Plaza de Mayo me dio por llorar
y me puse a gritar: "¿Dónde estás?"

Y no volví más a tu puesto del Rastro a comprarte
corazones de miga de pan, sombreritos de lata.
Y ya nadie me escribe diciendo:
"No consigo olvidarte, ojalá que estuvieras conmigo en el Río de La Plata"

Canción de Joaquín Sabina

jueves, marzo 09, 2006

La Columna del Lunes

La Columna del Lunes es la columna de Bárbara, chilena -¿cómo llama el sur últimamente?-, quien disfruta del cine de Dogma 95...

miércoles, marzo 08, 2006

Dejando Huella

Dejando Huella es el blog de Carimy, a quien tampoco conozco y que sin embargo le gusta Fratta, La Insoportable Levedad del Ser, Carlos Fuentes, el Vive Latino, tiene pendiente la tesis (o la tuvo, como yo la sigo teniendo)... etcétera, etcétera.

¿Dónde existen estas personas virtuales en realidad?, ¿por qué allá afuera nomás coincides con las personas a medias?

En fin, es grato saber que existen y que, si Kundera no se equivoca, un día esas coincidencias podrían reunirnos.

lunes, febrero 20, 2006

De Ciertas Mujeres Imperfectas

De Ciertas Mujeres Imperfectas


Me identifico en la imperfección de las artistas, las filósofas, las mujeres que son líderes sociales o políticas o que por lo menos encabezan algo. Pero me rebasa su inexplicable y rara belleza, su inteligencia, su capacidad de pensar más ágil que yo, o de hablar con más coherencia, o simplemente su sentido para equivocarse y rectificar a tiempo, o bien de no rectificar, pero asumir las consecuencias. Son mujeres completas, dueñas de sí mismas, independientes o por lo menos autosuficientes: auténticas.

Estas mujeres no son necesariamente bonitas, pero me son atractivas. Las mujeres bellas están en la televisión o en las revistas y en cierta forma son todas iguales; uno no puede evitar voltear a verlas, pero hasta ahí. Una mujer bonita sólo puede ser sustituida por otra bonita; mejor dicho: una mujer bonita «siempre» es sustituida por otra bonita, no hay más, las anteriores dejan de tener importancia porque en realidad nunca la tuvieron.

Pero estas otras, mujeres imperfectas, se quedan grabadas en la memoria y después de verlas quieres conocerlas y compartir su mundo, en una necesidad creciente. Puede haber más de una al mismo tiempo y todas serán diferentes en su extrañeza. Son únicas porque son distintas.

Ahora mismo, enfrente de mi mesa, una muchacha toma café y está sola. Usa lentes y lee un grueso libro, ensimismada; mueve sus labios como si le leyera a alguien más y no se da cuenta que la observo. Lleva puesto unos pants y se ve fresca, como si acabara de bañarse. En algunas mujeres, como ella, esta ropa se ve bien porque redondea los músculos de sus piernas.

Hace unos años tuve una maestra de Filosofía, tendría unos 36 años y era rubia, delgada y de estatura pequeña. Creo que no estaba casada, pero posiblemente vivía con alguien. A su edad, llevaba varios años de profesora y terminaba un doctorado. Tenía muy mal carácter, pero me gustaba verla. Siempre usaba pantalones de mezclilla y camisetas y algunas veces sonreía con delicadeza, pero cuando lo hacía se le iluminaban los ojos y era más atractiva.

Ahora llega otra chica, estudiante de Teatro, y se sienta con unos amigos. Es de cara larga y cabello muy negro y suelto. Por supuesto, no usa maquillaje y su ropa es holgada, de color morado desteñido. Cuando se sienta, la falda larga, arrugada, deja ver unos tobillos blancos y limpios. No es muy delgada, pero su blusa muestra un cuello y hombros finos. Alcanzo a oír que ensaya dos guiones; se trata de Beckett y Carballido y bromea acerca de los contrastes entre ambos: “como cuando viajas de un extremo de la ciudad a otro”, dice con los ojos muy abiertos.

Se tiene que ir, sólo entró a la cafetería a comprar una botella de agua. Mientras se levanta, se recoge el cabello con un lápiz de madera; se pone unas gafas también de color morado y sale caminando de prisa. La veo irse y yo aún no pago la cuenta, ni termino de escribir esta hoja para ir tras ella.


Fénix 36

miércoles, febrero 15, 2006

...Silencio

...Silencio

se llama Paula, tiene muchas fotos, es argentina, lee mucho, escribe casi a diario y... etc. etc. (los dos etcéteras incluyen musica, cine, literatura, filosofía y más cosas como de esas que me gustan a mi también)

Las de Filosofía


Estudiantes de Filosofía
Para Abigail, pensando en lo que no fue

Bellas mujeres imperfectas,
adolescentes de piel rosada,
niñas inexpertas de sonrisa coqueta,
se mojan el cabello rizado que les llega a los pechos,
estudian Filosofía o Arte Dramático,
juegan a que saben lo que dicen
y no importa su ignorancia,
su blusa blanca las salva,
la falda de colores, larga y entallada,
que lean a Bukowski y a Henry Miller a las cuatro de la mañana.

Una rubia de piernas largas y robustas
con sus ojos azules y recostada en la mesa;
otra joven pequeña de pantalones chiquitos, con trenzas,
toman café y encienden cigarrillos mientras hablan de Nietzsche.
En diez años serán profesoras o estarán casadas,
quien sabe si las dos cosas.
Éste es el momento adecuado de encontrarse en sus vidas,
de descansar a su lado y abrazarlas durmiendo.

Quiero para mi una de estas niñas adultas,
jugar con sus cabellos y quitarle la ropa,
perder el tiempo un día sin pensar en trabajo,
ir con ella a comprar libros de filosofía,
que me hable de Beauvoir con vehemencia,
aunque en el cine le fastidien las películas francesas.

Una de estas lindas imperfectas
que entre en la cafetería y se siente en mi mesa,
que espere a que termine de escribir sobre ella
y me pida que salgamos, que toda la tarde es nuestra.

Fénix 36